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JOHEL SALAS|CAMBIO POLITICO: ¿Con muertos o sin muertos?

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Fijar posición en relación al actual momento político exige que nos hagamos algunas interrogantes.

¿Estamos frente a una crisis de régimen o frente a un colapso del régimen?

¿Están dadas las condiciones para un reemplazo unilateral del régimen?

¿Las condiciones provocan una huida del régimen a un mayor autoritarismo o a un tránsito democratizador?

¿Están dadas las condiciones para un traspaso pactado del poder?

Intentaré responder.

Sin lugar a dudas, estamos en una profunda crisis del régimen que se expresa principalmente en la no conciliación de las demandas que realizan los distintos factores de la comunidad política y las respuestas de las estructuras de poder. Quizá la principal fuente de inestabilidad del régimen lo constituye la insatisfacción de las demandas sociales.

Otro elemento importante que evidencia la crisis en el régimen es la erosión de los valores del grupo dominante. Ya es muy débil la conexión de toda la narrativa y la simbología sobre la que ideológicamente se sostuvo el régimen. En otras palabras, ya no enamoran con sus cantos de emancipación, igualdad y revolución bonita.  Otro aspecto importante se relaciona con los poderes asociados al régimen, los cuales gozan de un alto desprestigio sin la fuerza moral suficiente para insuflar al grupo hegemónico. En iguales condiciones se encuentran las organizaciones intermedias, como los partidos políticos leales al régimen, que presentan un progresivo debilitamiento expresado entre otros factores en la disidencia cada vez mayor de los aliados. Si a esto se le suma la discorde para el régimen opinión internacional, más las dificultades económicas y la creciente movilización social, pudiéramos concluir que el régimen se encuentra en una crisis de profundos desequilibrios e inestabilidad.

Ante este cuadro de paciente de UCI, surge una nueva pregunta. ¿Es tan profunda la crisis del régimen que pudiera ser reemplazado sin condiciones y de manera unilateral como muchos prefieren?

Mi respuesta es un rotundo no. El régimen está en crisis más no en colapso. Esto último significa, que aún tiene ciertas fortalezas para surfear en las agresivas olas de la inestabilidad. Tiene los desprestigiados y resteados poderes públicos a su favor, cuentan con una base social aún muy importante que ronda el veinte por ciento de la población, en términos partidistas tienen la organización política más grande del país, cuentan con un poder económico acumulado durante casi dos décadas, ah y casi se me olvida, cuentan con las fuerzas armadas o por lo menos con quienes hoy tienen su control.

De allí que pudiéramos afirmar usando el argot popular, que el régimen “está muerto, pero no enchaquetao”, para significar que, aunque muerto moral y electoralmente aún tiene la fortaleza suficiente para obstaculizar “como sea” la avanzada de las fuerzas opositoras, las cuales aún no terminan de unificarse.

Siendo esta la situación, insistir en el cambio político por reemplazo, o sea unilateral, es un llamado a la violencia, es entrar en los códigos de la guerra, o sea con muertos.

Como en otras oportunidades he dicho, ¿a quien se le ocurre que un régimen aun no colapsado y con el talante autoritario de éste va a entregar sin condiciones y sin disparar una bala pondrá las manos hacia adelante en señal de espósenme? Solo unos legos en materia de política y poder podrán creer que así es, otros de esta tendencia y nada ingenuos tendrán sus intereses que se satisfacen con la sangre.

Así que el régimen ante el dramático cuadro que presenta tiene dos alternativas: la de huir hacia adelante dando paso a un mayor autoritarismo y buscar permanecer por fuerza de las bayonetas un tiempo más o entrar en proceso de negociación que termine en un pacto político.

Un acuerdo político nacional que nos garantice un cambio en el poder de forma pacífica, gradual, ordenada, altamente política, o sea sin muertos.

Creo que las condiciones están dadas para una transición pactada. En lo inmediato no veo las fuerzas suficientes para que un factor se imponga sobre el otro, por lo que es más sensato y de mayor altura política procurar el acuerdo con la finalidad de garantizar la estabilidad para la gobernabilidad y para el traspaso del poder sin la sangre derramada en la fratricida guerra federal.

El país requiere que los moderados de ambos lados protagonicen los tumultuosos momentos que vivimos y que jalonemos al régimen y a los sectores radicales de la oposición a la salida pactada del acuerdo político.  ¡Por Venezuela hagámoslo!

 

@johelsalas|Trabajador Social

Presidente en el Zulia del Partido Unión y Entendimiento (PUENTE)

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