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EL PAÍS SILENTE|INVICTUS: la era post “revolución”

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Me costó escribir en estas dos últimas semanas. Era difícil por los acontecimientos que hemos vivido. Pareciera que una película irrumpe y se repite día a día en Venezuela. Algunos están cansados de tanta  “repetición sociopolítica”, sin llegar algo, seguro y estable. Me imagino que es como navegar sobre el mismo mar, por años y no divisar tierra. Para un capitán y su tripulación, estoy seguro, aquello les haría sentir miedo, sosiego, decepción. Por una de esas “causalidades”, este domingo, en uno de mis canales favoritos del cable, repitieron una película extraordinaria. Y lo “mágico” de todo fue que llegó a mí como una inspiración en el momento justo, el día correcto, a la hora correcta ¿Cuál fue el resultado de ello? Lo que leerán a continuación, espero les guste.

Una pregunta simple recibió una respuesta simple. Morgan Freeman a Matt Damon, en su papel de Francois Pienaar, en el film INVICTUS: “¿cómo lidera Ud. a su equipo?…Con el ejemplo”, contestó Damon. Pero mejor estuvo la repregunta, “¿pero cómo hacerlo cuándo el equipo está desmotivado?”…hubo silencio. Entonces Freeman, en su papel de Mandela, le explica, “en ocasiones debemos buscar el ejemplo en otros para motivar al equipo, sobre todo cuando hayan perdido toda esperanza”. Aquello sirvió de preámbulo al  mítico líder sudafricano para contarle al capitán del equipo  nacional de rugby de ese país en 1995, que él, es decir Mandela, había logrado sobrevivir a los 30 años que estuvo en prisión, hallando inspiración en lo que otros hacían o habían hecho y fue entonces,  cuando le aseguró que fue un poema el que lo motivo a seguir adelante y no claudicar.

Muy poca personas saben que el trasfondo del título de ese film de 2009 no se refería a la victoria en un campo de juego, aunque todo, aparentemente, certificara que sí. INVICTUS es el título del poema que Mandela leyó en esos 30 años para poder sobrevivir y lograr luego todo lo que pudo, casi nada, lo escribo con ironía: un nuevo país; una nueva Sudáfrica. De allí que Mandela, pues la película está basada en un libro y éste, a su vez, en hechos reales, utilizó al equipo de Rugby y lo que ellos representaban para sí mismos; su esfuerzo, su liderazgo entre los blancos, para acercar a los dos pueblos: el blanco y el negro, ambos representaban para Mandela, a su país.

Ayer domingo, vi la película por décima quinta vez en mi vida y  si la pasaran mañana, la volvería a ver. Es mi poema, es decir mi INVICTUS  y el de cualquier venezolano que se jacte de decir que lo es, para entender qué debemos hacer cuando toda esta pesadilla acabe. Esas señales, esos ejemplos, esos “poemas”, esos INVICTUS, están allí, lo importante es experimentar, vivir,  el proceso que siguió el equipo de Rugby, los guardaespaldas de Mandela, su personal más cercano, sus amigos, el general, el pueblo sudafricano, negro y blanco, para comprender que sí hay salidas a crisis como la nuestra; que sí hay un país después de tanta tormenta; que sí hay un país de un solo pueblo, negro, blanco, rojo, amarillo, naranja, en fin, que la Venezuela que aún no nace, se puede soñar, pero sobre todo es predecible; se puede planificar, si TODOS, al unísono, asumimos como ejemplo motivador, aquel que en la vida real, no en los libros de fabulas, ni de cuentos de camino ni en manifiestos ideológicos de izquierda o de derecha, son, hoy por hoy, sociedades “palpables”, medibles, no perfectas, pero mejores, muchos mejores.

La lección más grande, no sólo la de INVICTUS, sino de todo lo que Mandela nos dejó al salir de prisión, 30 años  después, son mi ejemplo de vida real de que sí existe un futuro para mi país, siempre y cuando exista el hombre o la mujer, y detrás de ellos, millones más, que somos todos nosotros, dispuestos a dar todo por el todo, para que nazca la nueva Venezuela. No se trata  sólo de  renacer de las cenizas, debemos renacer como una sociedad nueva, pues el olor a hollín siempre nos recordará el pasado nefasto, violento, inmundo, en el que nos convertimos,  y entonces viviremos en el rencor  y  en la venganza, pues ese olor a pasado alimentaría ese lado inhumano de cada uno de nosotros.

Si hubo, en toda esta historia que ha vivido nuestro país en los últimos 18 años, pues es esta la que me interesa, no la anterior,  un legado, fue el  de cómo NO  se debe “renacer”  una sociedad; ésta, la que está a punto de acabarse. La que se inició con Chávez y culmina con Maduro, su combo y los locos, quienes  prometieron, sólo de palabra; sólo respaldándose en   manifiestos utópicos; sólo en teoría, nada en práctica,  que seriamos una sociedad de hombres y mujeres nuevos. Tal y como le respondió Pienaar a Mandela, “dando el ejemplo”. Aquí, ese pequeño detalle, pero inmenso DISPARADOR  no se cumplió.

¿Hubo liderazgo en 18 años de “revolución”? me preguntaron recientemente para un entrevista a un medio digital, sí, respondí. Chávez, por eso existe el chavismo. Pero INVICTUS, me hizo reflexionar ayer sobre la respuesta  que di al joven periodista – por cierto uno más de mis discípulos, hoy colega – pues el film muestra como un liderazgo, por mucho que pueda tener el respaldo de una gran cantidad de personas, cada uno en su espacio, ejemplo Mandela como presidente de Sudáfrica, Pienaar en su rol de capitán del equipo nacional de Rugby,  siempre vieron la oportunidad con ojos de humildad, conscientes de su liderazgo, pero sobre todo de sus responsabilidades para alcanzar los objetivos planteados.

No podemos llegar a la meta sólo porque el público nos aplaude en el estadio, llegamos a la meta porque nos preparamos para ello; porque como atletas dimos lo mejor y por supuesto,  esos aplausos tienen un papel muy importante en la recta final,  terminarán de inspirarnos para que le demos más fuerzas a nuestras piernas y  llegar primero.

INVICTUS, un poema, pudo haber sido una canción, una novela, un cuadro, una palabra o muchas palabras, cualquier ejemplo que sirva de disparador a la pasión por ser mejores, servirá para que mañana, cuando el país no los exija, podamos enfrentar con decisión, optimismo, pero sobre todo con confianza en nosotros mismo y en los demás, los retos que nos depara a TODOS, por igual, el futuro de Venezuela. Les dejo el poema que inspiró a Mandela en esos 30 años de prisión, en su versión en español, háganlo suyo y sentirán lo que sintió un verdadero líder universal. Y por supuesto, de más está recomendarles que vean INVICTUS.

INVICTUS

por William Ernest Henley

Más allá de la noche que me cubre,

negra como el abismo insondable,

doy gracias a los dioses que puedan existir

por mi alma inconquistable.

En las azarosas garras de las circunstancias

nunca he llorado ni pestañeado.

Sometido a los golpes del destino,

mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas,

donde yacen los horrores de la sombra,

sin embargo, la amenaza de los años

encuentra, y me encontrará sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,

cuán cargada de castigos la sentencia,

yo soy el amo de mi destino:

Soy el capitán de mi alma.

 

Ismael Rojas|@Isma64|Periodista|Profesor universitario

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