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YAJAIRA HERNÁNDEZ ¿Medios o simios?

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Al mejor estilo de los Tres Monos Sabios, los medios audiovisuales del país no ven, no oyen ni hablan de lo que realmente pasa en Venezuela.

Mientras el país se cae a pedazos, ninguna de las televisoras nacionales de señal abierta, y unos cuantos medios impresos, supo que policías, guardias nacionales y hasta colectivos armados reprimían protestas en Caracas, Valencia y San Cristóbal en el naciente abril.

Aunque la culpa no es del mes de la primavera, porque a decir verdad, hace rato muchos medios actúan como Mizaru, quien cubre sus ojos, Kikazaru, el que tapa sus oídos e Iwazaru, quien oculta su boca.

Pero tampoco es culpa de ellos. De los canales y periódicos, claro, ni de los monos tampoco.

Pero al menos, juntos o por separado, los medios podrían explicarle al  usuario, como dicen en estos tiempos, que no pueden echar el cuento porque no han visto ni oído nada de lo que pasa. No es que se hacen de la ‘vista gorda’ ante los atropellos, la inequidad, la violencia y el hambre que azota al pueblo. No. Para nada.

Lo que sucede es que optaron por ignorar no sólo el histórico significado que la leyenda tiene en la mitología japonesa (según la cual los monos sabios fueron enviados a la tierra por los Dioses para delatar las malas acciones de los hombres), sino también el compromiso ético que debieron honrar con su audiencia.

Por el contrario, habrían preferido apegarse a un supuesto, y muy conveniente, significado oculto de la historia que guardan los simios de ‘dar la espalda a la negatividad destructiva’, al mejor estilo de los fervorosos new age, en momentos cuando el autoritarismo se impone sobre la norma, pero también sobre la dignidad del venezolano.

Por eso ninguno, salvo honrosas excepciones, vió la violencia desatada contra las marchas que pacíficamente caminaban hacia el Parlamento o la que protagonizaron decenas de miles de venezolanos en defensa del hilo constitucional, ninguno oyó de los desmanes que la Guardia Nacional cometía en predios de la Universidad de Carabobo o en las avenidas de Caracas, ninguno habló de la brutal represión de estudiantes en San Cristóbal.

En su lugar, las frivolidades faranduleras tuvieron el protagonismo. Pero no toda la farándula, porque nada se vio, oyó ni habló del pronunciamiento del cantante colombiano J Balvin, quien, conmovido por la situación del país, envió su solidaridad a todos los venezolanos. Tampoco se transmitió que Nancy Álvarez, ‘La Dra. Nancy’ de ‘¿Quién tiene la razón?’, también se sumó al sinnúmero de artistas extranjeros que han condenado la situación por la cual atraviesa Venezuela.

Si acaso, y a duras penas, cuando ni siquiera sus poderosos intereses pudieron ignorar la dolorosa e inocultable realidad del descontento, algunos medios, solo algunos, contaron parcialmente que la situación en la calle no era la habitual, aunque, acaso, a través de la palabra, porque se cuidaron muy bien de tener las imágenes a buen resguardo.

En su lugar reservaron sus costosos espacios para destacar las bondades del Dispositivo Semana Santa Segura, organizado por el desGobierno nacional, o para reseñar como los vuelos están a máxima capacidad en esta temporada de asueto.

Aunque, a decir verdad, también dedicaron uno que otro segundo o centímetro  para contar una edulcorada historia de necesidades colectivas que, quizás y erróneamente piensen, nunca les estallará en el rostro… o en la pantalla.

 

@YajaHernandez|Periodista|Profesora universitaria

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