Amanecimos con la República herida. El TSJ disolvió la Asamblea Nacional, de forma irrita e inconstitucional. No basta demostrarlo a través de la hermenéutica jurídica. Los venezolanos conquistamos la Democracia un 23 de enero de 1958 a sangre y fuego.  Ha llegado la hora de defenderla y rescatarla desde la calle. Quienes votamos por nuestros diputados oficialistas y opositores, exigimos el retorno de la institucionalidad democrática. La Soberanía Popular se respeta. Mi voto vale más que los dictamines de los Magistrados forajidos y del sátrapa que nos gobierna.

La ciudadanía activa debe respaldar de forma contundente, la condena realizada por la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, la Mesa de la Unidad Democrática, las Universidades y sus Escuelas de Derecho, Los Gremios Profesionales, el Chavismo Disidente y las distintas Personalidades Honestas y Progresistas, en cuanto a lo que también consideramos un duro golpe a la democracia, asestado por el gobierno y los Poderes Públicos, subordinados a él, en especial la Sala Constitucional, contra el pueblo de Venezuela.

Nadie debe pasar por alto esta afrenta;  de allí que  rechazamos categóricamente, la última sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, que pretende despojar a todos los diputados de la Asamblea Nacional, el fuero otorgado por el pueblo soberano, como lo es, la institución de la inmunidad parlamentaria, prevista en el artículo 200 de la Constitución, cuyo fin es, precisamente, proteger a los diputados de los ataques del Gobierno, y por tanto asegurar su representación a la sociedad, que en libérrimos comicios, los eligió como su representantes ante la Asamblea Nacional.

En estas horas cruciales, Venezuela demanda un Acuerdo Nacional de todos los factores políticos y sociales, que nos permita encontrar un camino de vuelta a la democracia y el progreso. Para lograr ese propósito es imprescindible promover el reencuentro del liderazgo opositor, y de quienes, hasta ayer, acompañaron al actual gobierno, pero que hoy ven necesario provocar un cambio radical en todas las instituciones de la República.  Un acuerdo de esta naturaleza hará posible establecer políticas públicas alternativas, que nos ayuden a superar esta tragedia nacional de por si insostenible.

Este nuevo atropello al orden institucional y a la paz de la República, ratifica lo que La Comunidad Internacional y de forma particular los países de la región, agrupados en la OEA, han venido señalando en torno al giro dictatorial, asumido por el presidente Nicolás Maduro. Observamos con profunda preocupación, como el presidente, mediante imposiciones anticonstitucionales, le aleja cada día más al ciudadano, la posibilidad de dirimir sus diferencias a través del sufragio. Tenemos un Gobierno que pretende distanciarnos de la soberanía popular.  Es muy grave y peligroso que intenten acostumbrar al venezolano a no votar.

Es la hora de recuperar la patria, manoseada a nombre de nuestros héroes patrios, del socialismo y de una épica revolucionaria, que nunca les perteneció. Las pretensiones dictatoriales de Maduro y sus acólitos del TSJ no pasaran.  De allí, que convocamos al país, a tomar el sendero de la lucha social, y que la calle no calle.   Es la hora de la ciudadanía en acción, por la Democracia y Venezuela.

 

@DouglaZabala

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