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ÁNGEL ESPINA|Llegó Fujimori a Venezuela

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Dicen que la importancia de revisar la historia es no repetir lo malo que se ha vivido en otros tiempos, sin embargo los venezolanos tenemos memoria muy corta y no somos muy asiduos de investigar lo que ha pasado en el mundo en las últimas décadas en nuestra región latinoamericana.

En una oportunidad escribí que, el Tribunal Supremo de Justicia de nuestro país, se había convertido en el TODOPODEROSO del gobierno de Nicolás Maduro; ni siquiera en los 13 años del gobierno del finado se había vivido una crisis institucional tan grave en Venezuela.

Con frecuencia escuchamos a los políticos de oposición calificar al gobierno de Maduro como un “Régimen”, calificativo que en lo personal considero que está errado, porque la Real Academia Española define régimen como “Sistema político por el que se rige una nación”; también precisa que es “Conjunto de normas por las que se rige una institución, una entidad o una actividad”.

Partiendo de esta definición la pregunta sería: ¿Podemos calificar de régimen al Gobierno de Nicolás Maduro? La respuesta contundente sería NO.

El calificativo que realmente describe a quienes hoy ostentan el poder y que han creado la más aberrante crisis institucional en nuestro país, es el de ABSOLUTISTA.

En el Estado absolutista, el gobernante (monarca), se considera como la autoridad máxima, por encima de todas las leyes. Esta es la definición correcta del Gobierno, un Estado que por encima de cualquier norma o de la carta magna que señala el camino que se debe seguir (y de la que tanto alardean por ser promulgada por el finado que nos condujo a donde estamos hoy) pretende hacer lo que quiere y con quiere, y para eso tiene un bufete de abogados a su entera disposición (TSJ) para quedar ante la opinión pública internacional, como un Gobierno demócrata y respetuoso de la Constitución y las Leyes.

No cabe la menor duda que a Venezuela llegó Alberto Fujimori, disfrazado de un chofer de autobús, quien con mera retórica y el apoyo de militares corruptos y traidores del pueblo, han asestado un golpe de estado al mejor estilo de lo que se hizo en Perú el 5 de abril de 1992.

Ese domingo 5 de abril Alberto Fujimori, presidente de la República, con el respaldo de las Fuerzas Armadas, disolvió el Congreso de la República, intervino el Poder Judicial y además hubo persecución de algunos miembros de la oposición. Sin embargo, según encuestas de la época, el 82% de la población apoyó esta medida por el desprestigio del parlamento.

Me atrevo hoy a retar al Tribunal Supremo de Justicia y al propio Nicolás Maduro, a consultarle al pueblo venezolano si está de acuerdo con la decisión de esos magistrados (quienes además no cumplen ni con los requisitos mínimos para tener ese cargo).

En que artículo de nuestra constitución establece que un poder derivado puede estar por encima de un poder originario, es decir, de una institución cuyos diputados fueron electos de manera democrática por el soberano, o por el PUEBLO MISMO, como lo llaman los revolucionarios.

¿Por qué sólo respetan al pueblo cuando los favorecen a ellos? ¿Por qué no convocan elecciones para que el pueblo decida a quienes gobernando? ¿Por qué los militares de nuestro país permiten que deliberadamente se ultraje y desacredite la constitución de la república, si su deber es proteger que se cumpla?

Para los países democráticos que integran la Organización de Estados Americanos (OEA) no debe quedar dudas sobre el golpe de estado continuado en Venezuela desde el año 2014, no en vano la infeliz decisión del TSJ tuvo sus reacciones inmediatas, como el retiro por parte del Gobierno de Perú de su embajador en Venezuela por considerar que  esta arbitraria medida violenta el Estado de Derecho y constituye una ruptura del orden constitucional y democrático en la República Bolivariana de Venezuela.

Otra de la reacciones vino por parte de Luis Almagro secretario general de la OEA, quien denunció un auto-golpe de Estado del gobierno contra el Parlamento y además solicitó “urgente” a un Consejo Permanente para tratar el tema de Venezuela.

Para recordar un poco de historia, actualmente Alberto Fujimori, se encuentra cumpliendo condena de 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad y delitos de corrupción de su autoría, el poder no es eterno, nada en este mundo es eterno. Le ruego a Dios que no tengamos que escuchar el ruido de los sables para resolver los problemas de Venezuela porque en ese tipo de acciones nadie sale ganando.

 

@AngelEspinaTV|Periodista|CNP: 18.875|Locutor 49.267

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