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¡ANÁLISIS! ¿Por qué el Gobierno se cuida de atacar a Donald Trump?

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Con un Gobierno que basa su estrategia, entre otras acciones, en una retórica llena de ataques y descalificaciones contra los Estados Unidos, llama la atención que ha cambiado su discurso a raíz de la llegada del nuevo Gobierno de Donald Trump.

Incluso es interesante ver como ante las sanciones contra el Vicepresidente, Tareck El Aissami, las acusaciones han sido disparadas contra Barack Obama y no contra el actual presidente norteamericano.

Pero además la actitud del presidente Maduro contra Trump ha sido cordial y hasta se ha atrevido a darle unos consejos para que entienda mejor lo que ocurre, cuando con Obama siempre mantuvo un discurso agresivo y descalificador.

¿Por qué tan “buen” trato con Trump?

¿Qué está buscando el Gobierno?

¿O de qué se está cuidando el régimen?

Esta extraña conducta del Gobierno la analizamos en Área Privada de Verdades y Rumores

Lobby y cautela

Tomando en cuenta que Donald Trump se sale del típico perfil del político tradicional norteamericano y además partiendo que tiene un verbo encendido que no escatima en usar contra sus enemigos, el Gobierno de Nicolás Maduro desde su victoria electoral buscó los acercamientos.

Una vez se produjo la victoria de Trump el régimen comenzó toda una ofensiva muy silenciosa con el fin de acercarse al nuevo gobierno de los Estados Unidos, buscando bajar las tensiones y así tratar de asegurar apoyo para sostenerse en el poder y además evadir un poco el cerco diplomático internacional.

La idea de acercarse a Trump conllevó la presentación de evidencias, documentos y videos, que buscaban acusar a la oposición de golpista y señalar a Leopoldo López como un asesino. Pretendían lavarse el rostro que está salpicado por acusaciones de violaciones de Derechos Humanos y otros delitos imperdonables para la comunidad internacional.

Esa ofensiva silenciosa se vio truncada con las acciones emprendidas por un grupo de militares disidentes, tal como advertimos en Verdades y Rumores, quienes aclararon las dudas que podía tener el nuevo gobierno de EEUU y las cosas volvieron a su cauce.

Por eso el nuevo jefe del Departamento de Estado, Rex Tillerson, envió el pasado 23 de enero una señal muy clara de la posición de la gestión de Donald Trump sobre la crisis venezolana: “Buscaremos una transición democrática y negociada en Venezuela”. Y eso es lo opuesto a lo que quiere el Gobierno nacional.

Sanciones y más cautela

Hay una decisión que tomó Donald Trump y la cual ha sido asociada muy poco a ese interés de construir esa “transición democrática y negociada”.  El pasado 9 de febrero el presidente de los Estados Unidos firmó una orden ejecutiva para intensificar la lucha contra el narcotráfico.

Y casualmente cuatro días después, el 13 de febrero el Departamento del Tesoro anuncia las sanciones contra el Vicepresidente de la República, Tareck El Aissami, y su supuesto socio el empresario Samark López Bello, por su presunta vinculación con el tráfico de drogas y la legitimación de capitales provenientes de ese delito.

Eso encendió las alarmas en el Gobierno venezolano. Tardaron en reaccionar. Y la reacción no fue la acostumbrada de un verbo agresivo y hasta soez, sino una petición de rectificación y finalmente acusaron al expresidente Barack Obama de estar detrás de esa “infamia”.

Este tipo de acciones administrativas son parte de la nueva ofensiva “no diplomática” del Gobierno de los Estados Unidos que busca encontrar salidas al conflicto venezolano. Ni siquiera fue una investigación judicial como la que está en marcha contra Diosdado Cabello, sino que es un decisión ejecutiva de efecto inmediato e impacto más rápido.

Las sanciones contra El Aissami agravaron el difícil “costo de salida” de la cúpula chavista y por eso creemos que eso integra la estrategia no diplomática, que buscar obligar a los líderes revolucionarios a sentarse en una mesa de negociación. Eso elevó la cautela del régimen.

¿Por qué aumentó la cautela?

Porque temen que el estilo de Trump alejado de la política tradicional estadounidense genere más acciones contra los voceros rojo rojitos. Temen más acusaciones. Temen incrementar su “costo de salida”. Por eso, entre otras razones, se cuidan de no atacar e insultar a Trump. No quieren empeorar la relación.

Negociación y mucha más cautela

La situación internacional del Gobierno venezolano es difícil. Las acusaciones de violaciones de los derechos humanos y de acabar con la democracia son muy fuertes. El informe del secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, puso más piche el caldo.

Y Estados Unidos tiene y tendrá mucho que ver en lo que decida la diplomacia a través de la OEA y la posibilidad de activar la Carta Democrática contra el Gobierno venezolano. Por eso han guardado todo su arsenal de insultos y acusaciones, con el propósito de dar un viraje a su ofensiva ante aquellos países que quieren diálogo real, elecciones generales y transición democrática en Venezuela.

Es bueno destacar que la presión internacional puede ayudar mucho, aunque no sea la única solución, a destrabar la crisis venezolana. Ahí hay un esfuerzo doble. Primero está la ofensiva diplomática en la cual la OEA, Estados Unidos y el Vaticano tienen mucho que hacer y decir.

Pero también hay una ofensiva “no diplomática” que tiene que ver con acciones que buscan cercar judicialmente a los líderes del oficialismo, tomando los delitos que ellos o sus más cercanos supuestamente han cometido y que los obligarían a sentarse en una negociación.

Maduro y su gobierno aún cree en un acercamiento con Trump y por eso en uno de sus discursos el Presidente venezolano mencionó un posible encuentro con el mandatario norteamericano.

Por estas y muchas otras razones, el Gobierno ha sido cauteloso y hasta amable con Donald Trump.

No quieren agravar su actual situación.

No desean empeorar su “costo de salida”.

 

Darwin Chávez|@VerdadesRumores

 

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