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El populismo es una distorsión de  la palabra popularidad, un síndrome y engaño que un líder, caudillo, o el Partido único practican con el fin de obtener ventajas electorales. Por engaño debe entenderse necesariamente  mentir, habida cuenta de que el discurso populista suele estar recargado de falsas promesas.

El populista sabe lo que el pueblo quiere y que palabras son las que mejor le suenan al oído a la gente necesitada. Suelen prometer el cielo y la tierra, a sabiendas de que es imposible hacer realidad lo que se está ofreciendo, dadas las circunstancias políticas y económicas del momento.

El populismo puede ser de izquierda o de  derecha. Casos celebres de populistas de  la derecha fueron Perón en Argentina y Velasco Alvarado en Perú. El populista puede ser comunista o fascista. Aún más, en el espectro político puede haber demócratas como el caso del argentino Raúl Alfonsín o la del primer gobierno de Alan García, Carlos Andrés Pérez y Donald Trump, en Estados Unidos,  con ciertos rasgos de populistas.

¿Qué es el populismo? Según lo explica Carlos Alberto Montaner, se trata de un síndrome de diez características: Medidas de gobierno para conquistar el poder y mantenerse en el.  Está relacionado con la psicología profunda del que manda.

Su principales rasgos definitorios son: 1) ANTIELITISMO: Se culpa a la  elite política, económica o simplemente urbana de colocarse de espaldas a las necesidades del pueblo. 2) EXCLUSIVISMO: Suelen afirmar que solo ellos –los que detentan el poder– son los auténticos representantes del pueblo, siendo la sociedad civil entera los enemigos de ese pueblo, seres rastreros, apátridas, contrarrevolucionarios, gusanos, etc., a los que se debe castigar. 3) CAUDILLISMO: Se cultiva y estimula el culto y la adoración por un líder que es el gran intérprete de la voluntad popular, alguien que trasciende y supera a las instituciones y cuyas palabras se convierten en un dogma sagrado de la patria (Hitler, Mussolini, Perón, Castro, Juan Velasco Alvarado, Hugo Chávez). 4) ADANISMO: Esta palabra proviene de Adán, el primer hombre de la Biblia. Según los populistas,  la historia comienza con ellos, siendo el pasado político de la nación una sucesión de fracasos, desencuentros y puras traiciones.

Al decir de Montaner, la historia de la patria comienza con un movimiento populista que ha llegado al poder para reivindicar a  los pobres y desposeídos, tras siglos de gobiernos entreguistas, unas veces vendidos a la burguesía local y otras a los imperialistas extranjeros.

Continuará…

 

Abogado

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