Verdades y Rumores| Diario Digital de Interpretación y Opinion

DE INTERÉS

ANÁLISIS PAÍS|Una nueva fractura afecta a la oposición venezolana

NOTAS LIBERTARIAS|Ley o garrote

SIN ANESTESIA|Jugando con la esperanza

SÍNTESIS DEPORTIVA|Se complican las eliminatorias para la Vinotinto

¡CRISIS! Venezuela: un país en “tensa” calma

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on email
Email
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

¿Cuánto más aguantará el pueblo venezolano?

¿Que más tiene que pasar para que el pueblo reaccione?

¿Se resignó la mayoría ante la crisis?

¿El Gobierno logró el control total de la población?

¿Funcionó la “bóveda del miedo”?

Estas y muchas otras preguntas más surgen en las conversaciones diarias entre venezolanos preocupados por la situación nacional.

Pocos consiguen una explicación clara a la capacidad de aguante que han mostrado los venezolanos.

En Área Privada de Verdades y Rumores analizamos la “tensa” calma que se vive en Venezuela.

Estallido y conflictividad

Desde finales de 2014 cuando la crisis económica comenzó a mostrarse con amplitud, se comenzó a hablar sobre la cercana posibilidad de un estallido social. Ese pronóstico se elevó a nivel amarillo en 2015 y luego pasó a alerta naranja en 2016.

Hasta ahora nada masivo se ha registrado. Se han vivido estallidos sociales pequeños y grandes, pero encapsulados a ciudades como ocurrió en diciembre en Ciudad Bolívar.  No hubo réplicas en el resto del país. Por los momentos hay episodios focalizados que han sido controlados.

A pesar que no se ha producido el gran estallido social, la conflictividad social en el país ha ido en aumento. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social viene reportando incrementos importantes en las protestas de parte de los venezolanos, en su mayoría por falta de alimentos.

Esas cifras demuestran que en Venezuela de forma permanente hay micro estallidos, pero aun sin la ocurrencia del gran fenómeno. Todavía no se presenta el detonante para que se genere ese caos que la crisis pudiera ocasionar. Muchos presumen que va a ocurrir, el problema es cuándo y que evento encenderá la pradera.

El Caracazo

Por mucho menos de los problemas que hoy agobian a los venezolanos, ocurrió el último gran estallido social en Venezuela y que se registró los días 27 y 28 de febrero de 1989 y que pasó a la historia como “El Caracazo”. Centenares de personas murieron a causa de la feroz represión militar.

En aquel momento no había una profunda escasez, ni mucho menos una inflación desbocada. Tampoco la inseguridad nos había convertido en uno de los países más violentos del mundo.

“El Caracazo” fue el resultado de varios condicionantes. El primero fue el plan de ajuste económico que adelantó Carlos Andrés Pérez y que significó aumentos importantes en los combustibles y los servicios públicos. También incidió el agotamiento del modelo puntofijista. Pero además influyó mucho la agitación social provocada por los partidos de izquierda.

Hoy a pesar que los problemas son infinitamente superiores, no se han registrado,  por ahora, episodios similares gracias a los mecanismos de control social que el Gobierno ha venido creando para garantizar su sostenibilidad en el poder.
Esos mecanismos de control social y político tienen que ver con la inseguridad, la acción intimidatoria de los colectivos y las UBCH en las comunidades, las misiones y más recientemente el Carné de la Patria y sobre todo los Clap.

Y aunque usted no lo crea la propia crisis actúa como mecanismo de control, porque la escasez y la inflación convierten al día a día del venezolano en agobiante y al mismo tiempo lo aleja temporalmente de cualquier intento de protesta cívica.

Pero además buena parte de los agitadores de 1989, hoy están en funciones de Gobierno e incluso con roles protagónicos en el aparato de control social y político. Recuerden que los comunistas son expertos en agitación social.

El peligro está ahí

Y el Gobierno lo sabe. Y lo sabe muy bien porque distinto al 27 y 28 de febrero de 1989, en este momento hay mucha más violencia, mucho resentimiento represado y la calidad de vida fue dinamitada por la impericia del Gobierno.

Por eso el Gobierno se prepara para tratar de evitar lo peor y en ese sentido viene apretando los mecanismos de control pasivos y activos. Pasivos como el Carné de la Patria y los Clap que buscan disuadir sin amenazas directas. Pero en este renglón hay que agregar el control sicológico de los militares en las redes sociales y la intimidación de los medios de comunicación.

Pero también hay mecanismos activos como la creación de milicias comunales para el control del orden público, tal como lo anunció el presidente Nicolás Maduro,  con todos los riesgos que conlleva el armar a civiles sin preparación para el control de disturbios y sobre todo sin el menor conocimiento y respeto de los derechos humanos.

Y la otra vertiente de estos controles activos son los colectivos armados que son la autoridad en muchas de las zonas pobres de Caracas, sobre todo.

A pesar del esfuerzo oficial por engañar a las mayorías, el descontento abunda en la sociedad. La gente está en la calle haciendo colas, recorriendo farmacias buscando medicamentos o comiendo de la basura. Con esa intensa dinámica social, cualquier cosa puede ocurrir.

En ocasiones el desenlace de complejos fenómenos sociales y políticos como el que se desarrolla en Venezuela se produce luego de eventos fortuitos. En la mayoría de las veces no es algo planificado, sino totalmente espontáneo pero con tal fuerza que es capaz de motivar a las masas.

Es indudable que la “resiliencia” está en marcha en Venezuela, pero pareciera que sólo para tratar de sobrevivir en el medio de la crisis y no como el camino hacia la resignación.

Por encima de los errores de la coalición opositora, el anhelo de cambio sigue creciendo. El peligro está cuando esa ambición por el cambio no tiene válvulas legales y pacíficas de escape, sino que algunos factores poderosos tratan de tenerla represada.

Por eso en Venezuela cualquier cosa puede ocurrir.

La crisis se profundiza y el conflicto se recrudece.

Las cosas están muy mal y parece que terminarán peor.

Por ahora hay una “tensa” calma.

 

Darwin Chávez|@VerdadesRumores

 

ACEPTAR TODAS LAS COOKIES    Más información
Privacidad