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ANÁLISIS ¿Qué pasó con golpe de timón? ¿O la terquedad dio el golpe?

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En el Gobierno del presidente Nicolás Maduro se evidencian muchos problemas, pero hay uno que es muy particular, pero además costoso, y es la poca precisión y decisión para tomar acciones económicas. Anuncian que anunciarán y luego no anuncian nada.

Ya existe toda una serie de precedentes en esta materia, cuando voceros connotados y hasta el propio primer mandatario nacional,  informan que van a exponer un conjunto de medidas económicas y luego nada extraordinario ocurre.

¿Cuántas veces el Presidente anunció un “Revolcón” y luego nada ocurrió?

¿Sera que la ausencia de gobernabilidad sobre la economía se debe a un “Deep State” tropicalizado?

Las imprecisiones económicas del régimen las analizamos en Área Privada de Verdades  y Rumores.

Entre revolcones y anuncios

Desde los inicios de su gestión,  Maduro ha mostrado muy poca asertividad para manejar la economía. Hay varios indicadores que revelan eso, pero hay dos que son fundamentales. El primero es la permanente rotación de los ministros de la economía  y el segundo la gran cantidad de anuncios fallidos.

Usted pudiera alegar que los constantes cambios en un gabinete presidencial son normales en un Gobierno inestable y no le falta razón. Pero la economía es un área sensible que debería tener poca rotación en la medida que los ministros sean exitosos. Y hay un ejemplo cercano, pues el ministro de Economía de Evo Morales en Bolivia ha estado en el mismo sitio durante todos los periodos de este Presidente y ahí estan los resultados económicos que exhibe ese país.

Y con el segundo, tal como advertíamos en el inicio de este análisis,  se ha hecho rutinario que los voceros oficiales y hasta el propio jefe de Estado generan la expectativa sobre anuncios importantes en materia económica  y luego no dicen nada.
El Vicepresidente de la República,  Tareck El Aissami,  se estrenó en el cargo (15/01/2017) informando que Maduro anunciaría un conjunto de medidas económicas y hasta las bautizó como un “Golpe de Timón”. No hubo ningún golpe, ni siquiera golpecito.

A principios de febrero (03/02/2017) el nuevo Vicepresidente del Área Económica,  Ramón Lobo, también hizo su anuncio.  Dijo que el Presidente expondría los detalles del nuevo sistema cambiario ¿Lo hizo?  Hasta la fecha no.

La terquedad como gobierno

Muchos creen que la ausencia de gobernanza y gobernabilidad sobre la economía es algo premeditado, con el fin de hundir al país y gobernar sobre las cenizas ¿No sería más fácil crear una burbuja de prosperidad como en China, para sostener un modelo de partido único?

A los chinos les ha resultado. Cuando el capitalismo “maquillado” arropó a los chinos y los hizo consumistas empedernidos y además con posibilidades de hacer ricos, la gente olvidó la ausencia de libertades políticas.

La razón de tanto desacierto económico oficial pudiera estar en la mezcla de la falta de pericia y la terquedad.

En primer término no apelan a los economistas venezolanos más preparados, sino que apelan a los radicales de izquierda que aún sueñan con la reconstrucción del bloque soviético y del comunismo.  Pero eso es obra de la terquedad.

La terquedad que es el resultado de una camisa de fuerza ideológica: la mezcla del socialismo del siglo XXI y del Plan de la Patria.

Ambos han demostrado su fracaso, pero siguen apegados al guion que les dejó Chávez. No importa cuanta inflación o decrecimiento se genere. No importa cuanta miseria se produzca.  Lo importante es no abandonar el legado del difunto.

Y no retocan o abandonan el legado a pesar de la crisis, porque no tienen la creatividad, el carisma y la iniciativa para dar el paso que dieron los chinos: abrazar el capitalismo de forma clandestina, generar riqueza y progreso y así sostener su modelo hegemónico.

Ejemplos amigos

Pero no sólo los chinos son un buen ejemplo.  Hay casos cercanos en los cuales los gobiernos hablan de socialismo, pero generan progreso y estabilidad económica.  Ambos conceptos no están reñidos, bueno en otros países, porque en Venezuela son como el agua y el aceite.

Hay tres ejemplos que forman parte del ALBA-TCP y que son Bolivia, Nicaragua y Ecuador. En los tres gobiernos se habla de socialismo. Los tres están tratando de construir una hegemonía, pero los tres exhiben logros económicos que son la antítesis de la calamidad nacional.

Esas tres naciones pueden mostrar señales de estabilidad económica. Han logrado controlar la inflación, mantienen un crecimiento en sus economías y tienen una elevada inversión social.

Pero en cuanto a reducción de la pobreza pueden apelar a la experiencia de Perú, que en los últimos años, sin hablar de socialismo, ha logrado reducir la miseria y la desigualdad social.

¿Por qué no usar esos ejemplos tan cercanos?

Por tercos. Por aferrarse a una camisa de fuerza ideológica y quizás por la influencia de una especie de “Deep State” tropicalizado que condiciona algunas decisiones del Gobierno y quizás hasta induzca a la comisión de errores.

El “Deep State” a la venezolana

Primero expliquemos que es el “Deep State”. Este concepto de “Estado profundo” nace en los Estados Unidos y se refiere a la supuesta existencia de un poder paralelo al poder constituido que tiene la posibilidad de incidir en la toma de decisiones, de provocar equivocaciones y hasta de filtrar información a los medios para afectar la gestión del Presidente de los EEUU.

Incluso hay quienes consideran que el “Deep State” es parte fundamental del llamado establishment” que es considerado el verdadero poder detrás del poder encarnado en la Casa Blanca y el Capitolio Federal.

¿Puede existir una especie de “Deep State” en Venezuela?

Si tomamos en cuenta las idas y venidas del Gobierno en materias claves y que a veces no tienen una explicación lógica, si puede existir.

Si tomamos en cuenta que hay decisiones y acciones que luego se convierten en costosos errores y que se asume que pueden ser equivocaciones “inducidas”, si puede existir.

Si tomamos en cuenta la cantidad de información calificada y clasificada que se filtra a los medios e incluso al gobierno de los Estados Unidos, facilitando sanciones a altos personeros; podemos pensar que si existe.

No es para nada descabellado pensar que en Venezuela existe y actúa una especie de “Deep State” tropicalizado. Sería el poder detrás del poder.

¿Quiénes lo integran?

Buena pregunta sin una respuesta clara, por ahora.

 

Darwin Chávez|@VerdadesRumores

 

 

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