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De manera frecuente se leen planteamientos los cuales paradójicamente no plantean la base sobre la cual se fundamentan, dando origen a lo que conocemos como polémica, y que por lo tanto contribuye en gran manera a un abanico de opiniones con pocas contribuciones tangibles.

En este caso comenzaremos por aclarar lo que al menos en materia económica se conoce como Liberalismo y que no es más que una doctrina fundamentada en un solo aspecto: la menor intromisión posible del Estado en el funcionamiento del mercado.

Tal doctrina esta representada por destacados personajes siendo quizá Adam Smith el más reconocido, cuyas teorías en algunos casos trascienden en el tiempo y al compararlas con ciertas realidades (particulares o generales, dependiendo de la óptica) dejan en evidencia su vigencia y validez.

En el año 1992 el Premio Nobel de Economía fue otorgado al economista Gary Becker quien entre sus obras más destacadas presentó lo que denominó Crimen y Castigo, trabajo en el cual plantea un razonamiento que rompía los esquemas de lo que hasta el momento la sociedad aceptaba como válido para todo lo concerniente a la criminalidad; ya que cualquier conducta que transgredía la ley se creía producto de factores psicológicos o presiones sociales que empujaban a ciertos individuos a cometer tales actos.

Becker presento una teoría basada en un sistema de precios e incentivos, con una lógica sencilla: los individuos delinquen cuando el costo de ser capturados es considerablemente bajo al considerar el castigo impuesto; es decir los delincuentes son tal cosa porque existe poco incentivo al respeto de la ley.

Como sociedad tendemos a pensar que la solución más viable es indudablemente el aumento de funcionarios de seguridad, sin embargo, el mismo Becker planteaba: el aumento de la vigilancia representaba un costo mayor que el de aumentar las multas, por lo tanto, lo razonable sería que se hagan máximas las multas y se disminuya la vigilancia.

Ahora bien, si usted como ciudadano se le pregunta ¿Cuál es el principal problema que tiene o experimenta diariamente? Las respuestas pueden ser variadas y diversas, pero siempre válidas; sin embargo, al tomar en cuenta las necesidades que históricamente todas las sociedades han revelado, la alimentación, el abrigo y la seguridad; se encuentran entre los cuatro primeros lugares. Cosa que en al caso venezolano con sus particularidades puede variar.

Tristemente se puede dar un paseo por la página del Observatorio Venezolano de Violencia (https://observatoriodeviolencia.org.ve/) y podrá tener una idea y mejor comprensión de lo que aquí se trata, por eso ¿Cómo concibe usted el tema de la seguridad? ¿Le parece que aumentar significativamente el número de efectivos policiales logrará disminuir los índices de criminalidad? De ser afirmativa su respuesta, también se podría considerar que la cuestión de los incentivos es para toda la sociedad (efectivos de seguridad incluidos) y no solo para un segmento de la misma; pero si en caso contrario, su respuesta es negativa, entonces usted indirectamente estará aceptando el planteamiento teórico de Becker y considerando que las penas y el castigo a las actividades criminales debe ser más contundente y efectivo de lo que es actualmente.

Así que estimado lector sirva este sencillo planteamiento para que de ahora en adelante usted pueda sustentar un deseo o pensamiento y que el mismo deje de ser una mera opinión personal, para convertirse en un serio planteamiento que pueda ser acogido con el rigor que cualquier clamor social debe tener.

 

Aníbal Araque|@econ_araque|Economista|[email protected]

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