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Ha sido difícil volver a escribir sobre lo que sucede en nuestro país, un vacío, con consecuencias devastadoras, irrumpió en mi ánimo de columnista y cesó, por unas semanas, casi tres meses, cualquier intención de analizar los hechos. Tristemente el final de 2016 fue el que comenzamos a predecir, sin ser adivino de feria, desde septiembre del año pasado. ¿La razón? El innegable sostenimiento, a duras penas, pero sostenimiento al fin, de la “revolución”, por un lado y por el otro, la caída estrepitosa de la MUD. Realidad de fin de año que describimos con lujo de detalles en nuestra última columna de 2016, titulada El empujón al abismo, que Ud.  podrá leer en http://verdadesyrumores.com/el-pais-silenteel-empujon-al-abismo/ y que fue publicada el 8 de diciembre del año pasado.

El año pasado fue, en mi opinión, y no creo ser el único con la misma idea, un fracaso atribuido exclusivamente a la MUD. Maduro, su combo y los locos, pudieron arribar, ya casi, al primer trimestre de 2017 y aquí no se ha movido absolutamente nada. La incertidumbre ha hecho que la cifra de venezolanos en países como Chile, Argentina, Panamá, Colombia, EEUU, Costa Rica, Ecuador, Perú, Uruguay, España, Canadá y Australia, principalmente, se incrementara en estos primeros 90 días del año en más de un 35% de lo que se manejaba para la misma fecha en 2016, pese incluso a los elevados precios de los pasajes y al deterioro salvaje de la moneda nacional en relación con el dólar en lo que va del primer trimestre de 2017. Ya no hay duda, el venezolano que emigra, definitivamente, está huyendo. Y lo triste de esta huida, más allá de ratificar su oposición a lo deteriorado del país “revolucionario”, huye ante la desesperanza de vivir el comportamiento de la MUD. Es conversación obligada en cada rincón del país, el fracaso, que a juicio de casi un 80% de los venezolanos ha certificado, en cada inacción de su parte, los sectores opositores al régimen de Maduro, su combo y los locos.

¿Es entonces un problema de liderazgo? Sin lugar a dudas lo es. 2016 pareciera haber ratificado, entre otras cosas, que la oposición venezolana quedó en un limbo político cuando López, primeramente, y otros líderes opositores después, fueron enviados a los calabozos de Ramo Verde y otras cárceles a lo largo y ancho del país, como una estrategia muy bien planificada, que a la postre trajo como consecuencia para los sectores adversos al actual gobierno,  una especia de “tierra de nadie”, en la que abundan los caciques y hay pocos indios; una zona en la que cada quien desea acceder al poder por apetito personal e incluso, cayendo en el clásico error de la vieja política: vivir a espaldas de lo que anhela el pueblo que los secunda o respalda, pueblo que demostró, tan sólo para citar dos momentos históricos recientes, el seis de diciembre de 2015 y el 1 de septiembre de 2016 que PUEBLO HAY!! Sin embargo, aquí se pasó la página y como si nada hubiese pasado, y en realidad, aquí no pasó nada en 2016, la oposición hoy, y el gobierno desde 1999, han ido utilizando a sus respectivos seguidores únicamente para sostenerse en el poder, unos, y para acceder al éste, otros.

¿Dónde ha estado el fracaso de la MUD? En mi opinión, en la forma como han enfrentado los hechos de los últimos cinco años. Desde los más malos hasta los más favorables a las pretensiones de cambiar el gobierno de Venezuela.

Comencemos con lo que algunos expertos en política han tildado de “miedo escénico”. Al parecer, y coincido completamente con esta tesis, los sectores políticos reunidos dentro y en la periferia de la MUD, han manifestado públicamente, y de manera progresiva, temor al régimen y es obvio que con temor no se puede cambiar a un gobierno. Lo irónico de este terror al gobierno, es que el pueblo que sustenta la existencia de la MUD por el contrario es el que ha dado las lecciones de coraje y valentía, y si bien es cierto, motivado por los líderes de algunas agrupaciones opositoras, negar que esa pasión por salir de Maduro en casi 9 de cada diez venezolanos, es producto de un deterioro insoportable de la sociedad y no de un grupo de abnegados líderes políticos, sería otro error de parte del sector opositor en los partidos y en la AN. Creemos que las negociaciones apuntan a dejar el poder sí, pero en manos de los sectores que lidera la MUD, pero estoy convencido que esos sectores, en futuras contiendas electorales, de seguir este rumbo, promoverán la resurrección de la abstención que tanto daño le hizo a este país, uno de los más importantes, con nombre y apellido, La revolución del siglo XXI, que en realidad nos ha conducido al XIX en un poco menos de 18 años.

Así como ocurrió durante muchos años de la primera década del nuevo siglo, los medios de comunicación, ante la ausencia de un liderazgo entre el sector opositor con la misma altura y fuerza que Chávez tuvo entre sus seguidores, ocuparon responsabilidades que no le competían al competir en credibilidad y confianza con el mismísimo líder de la llamada revolución bolivariana. Hoy, casi 15 años después, y ante los mismos desalentadores elementos, expuestos e inocultables desde la oposición, la gente mira hacia el norte con la esperanza que TRUMP coloque la flota atlántica entre Aruba y tierra firme venezolana o por otro lado, los “cotidianos” rumores de militares descontentos y cansados, por no decir obstinados, irrumpiendo ambos como las “tablas de salvación” en el querer y deseo de esos mismos venezolanos, quizás un poco más o un poco menos, pero mayoría absoluta, pérdida en la AN por la propia oposición, pero no así en la calle, donde la lucha diaria contra el hambre, el narcotráfico, la inseguridad y el alto costo de la vida, mantiene latente y exacerbado el deseo intacto entre el pueblo opositor y el opuesto al régimen, de salir de Maduro, su combo y Los Locos.

Al analizar con detenimiento el sustento de la falla para salir de Maduro, no cabe justificación alguna cuando se intenta explicar desde la cúpula opositora que “se debe EVITAR imitar lo hecho por los revolucionarios, no sólo en su origen político con lo que se intentó el 4F de 1992, sino también con el “rencoroso comportamiento político” que desde 1999 hasta el día de hoy han puesto en práctica varios de los líderes e instancias partidistas que respaldan a la mal llamada revolución.  Sin embargo, supongamos que le permitiéramos a la MUD intentar justificar lo sucedido en 2016, o mejor dicho, justificar los números rojos que obtuvieron el año pasado. ¿Cómo podría, un Julio Borges por ejemplo, tratar de explicar que si ellos denunciaron antes de llegar a la AN que los magistrados del TSJ estaban ocupando sus lugares de forma ilegal, pues, tal y como fue noticia entonces, juristas reconocidos del sector opositor demostraron las violaciones a nuestra carta magna por parte de la  anterior asamblea para “blindar” al alto tribunal venezolano de cualquier intromisión opositora, y que hayan pasado todo el 2016 agachándole la cabeza cada vez que el TSJ lo quiso hacer? ¿Alguien puede justificar eso?  No hay ninguna justificación al respecto. Cualquier cosa que se diga puede ser dos cosas: una mentira o TERROR al otro, es decir TERROR al gobierno.

Yo me inclino por ambas. La mentira disfraza sostiene su presencia en la AN y el terror, que en mi opinión denota dos cosas: no hay apoyo ni dentro ni fuera para sacar a Maduro del poder. En relación con esta última premisa, sería interesante hacer una reflexión muy importante, más en tiempos en la que los números comienzan a desfavorecer a los opositores, ¿no será que el liderazgo opositor confía TAN POCO en su pueblo que lo subestima al buscar apoyo en el sector militar y en el exterior?  Si es así, no es descabellada la idea, todo esto justificaría lo sucedido y el comportamiento de los sectores opositores. Ahora bien, creo que son muchas las manifestaciones que el Pueblo opositor y luego el pueblo opuesto, han dado en los últimos 14 meses, para declarar inconstitucional al TSJ, por ejemplo, y, sin embargo, ocurre todo lo contrario, se le obedece.

Si en la mayoría de esas conversaciones que ocurren en cafeterías, esquinas, en aulas de clase, en los trabajos, y en un sinnúmero de lugares, en los sectores altos, medios y bajos de nuestra sociedad, se le considera cobarde al sector opositor, ¿por qué no hacer lo que la gente quiere, aparentemente, que hagan los opositores? Y cuando me refiero a la “gente”, estamos hablando de casi un 89% de personas que desean que Maduro, su combo y Los Locos se vayan. Así como al gobierno ya no le resultan muchas de sus estrategias políticas ni sociales para conservar adeptos a la revolución, mucho menos las escusas de “no queremos comportarnos como ellos” o “queremos seguir los procedimientos de ley para que luego no se nos acuse de …”, que esgrimen los líderes de la oposición, YA NO FUNCIONAN.

Las consecuencias son claras ante este comportamiento a espaldas del pueblo, tanto de unos como de otros. Así como “mar revuelto”, en 1998 Chávez salió a pescar y pescó a más de uno, en esta TIERRA DE NADIE, en la que vivimos hoy en Venezuela, otro Chávez…u otro Maduro…podría pescar ese deseo latente y hacerse del poder o bien por la vía electoral o por una acción violenta, cuyo contexto para que pueda ocurrir, también está allí.

Hasta la próxima semana y es bueno estar de vuelta…

 

Ismael Rojas|@Isma64|Periodista|Profesor universitario

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