«La mentira tiene patas cortas»

En un palacio de fango con ventanas pregoneras

observar las afueras un colectivo de tiranos, agiotistas

y daltonianos pintores de paisajes inexistentes.

Este dantesco colectivo tiene como único objetivo

darle razones al señor de las mentiras para seguir

cabalgando en la selva oscura de sus malas intenciones,

mentiras, mentiras, mentiras; mentiras frente a frente

ante cualquier inventario que planifique la razón.

Según ellos hay razones simples para tantas mentiras,

ocultar detrás de supuestos dinosaurios a los cultivadores del mal

llenar las ciudades de sueños inconclusos ante la adversidad

proponer costas ante el inminente naufragio y

destruir la ilusión de los que pretenden burlar el olvido.

El señor de las mentiras busca consuelo en otras palabras,

miente sobre él, miente acerca de las costumbres, que nos inclinan

y que nos hacen quitar el sombrero, miente sobre la gramática

y su impecable seriedad, miente sobre el sueño del viejo

con los leones marinos… miente, hasta el día que Dios decida callarlo.

 

A Nico… otra vez.

 

Gerardo Canadell Canga|Profesor universitario.

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