El diálogo desde una perspectiva de índole personal persigue encontrar un punto de encuentro a quienes tienen diferencias o posiciones discordantes en un momento determinado,  permitiéndoles lograr acuerdos conciliatorios para alcanzar un objetivo de beneficio para ambos y convivir en paz. Ya desde una esfera global y compleja en la cual la necesidad de establecer prioridades y ceder espacios para alcanzar compromisos que puedan favorecer a un colectivo o evitar verse afectados un grupo importante de la sociedad por situaciones radicales distantes la  concordia entre los hombres del poder, se podría considerar un espacio ganado para la convivencia, la tolerancia y la profundización de la Democracia.

En teoría  se manejan los términos antes nombrados y se definen como un diálogo para la sana convivencia, en la práctica podemos evidenciar un discurso conciliador, orientado de manera estratégica con la dirección de expertos comunicacionales en el análisis del discurso, propio de una sala situacional tecno política, quienes interpretan el referente social y político, e hilvanan una serie de frases conciliatorios, reflexivas, coherentes en la retórica, para manipular o cautivar a un auditorio, o generar una matriz de opinión que conlleve, a la repetición de lo ya expuesto  dispersando a los interesados de los temas verdaderamente importantes.

Aunque en la praxis el comportamiento sea muy distante de lo que se dice en el escenario mediático, el objetivo se ve cumplido ya que el Presidente marca la agenda, establece la pauta y le das temas de discusión, debate, y contenido que persigue de manera previa y fríamente calculada, “distraer a los voceros de la oposición sobre los verdaderos temas de interés de la Nación”.

De tal manera que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace, refiriéndome específicamente al discurso continuo, repetitivo, retorico, recargado del mismo juego de palabras jugando a no ser parte del problema y asumir el rol de la autocrítica y la aplicación de lo mismo que se ha venido hablando durante los últimos años de la gestión de gobierno, sin lograr evidenciarse los cambios significativos que exige la agenda  pública de la ciudadanía orientada a lograr calidad de vida en un país llamado Venezuela.

Pero por otra parte seguimos observando a los mismos actores políticos de la oposición, cayendo en el juego del discurso estéril,  del señalamiento, de la provocación y del enfrentamiento verbal con deseos animales que sean físicos, para descargar la ira, el rencor y la impotencia de quien sigue siendo mi enemigo y no mi adversario porque durante los últimos 18 años me llamo corrupto, escuálido, pitiyanqui, o cualquier otro epíteto distintivo de estos tiempos de “revolución”.

El diálogo puede darse cuando se escuchan los puntos de vista de quien disiente de tus ideas, creencias, dogmas diferentes, cuando se escucha y no solo se habla, sin respeto, ni consideración a la opinión de quien tienes al frente, sin que los privilegios de quien habla mermen los derechos de quien escucha, sin que la arrogancia del poder constituido por la voluntad de un pueblo se convierta en ventajismo, doble moral, cinismo, hipocresía y se consideren idiotas a quienes se enfrentan con una diarrea verbal de palabras envueltas de concordia y conciliación,  pero en su contenido se encuentra el elixir  de un veneno vil e hiriente para destruir a mi opuesto ante el escarnio público nacional.

Un diálogo monolítico con una verdad única finalmente genera discordia, ya que si no se permiten desarrollar otras ideas o se abre el debate para la propuesta, la discusión seria del pensamiento crítico, la construcción política y asumir la responsabilidad, la dramática situación que vive el país en materia de inseguridad, servicios públicos, infraestructura vial, entre otras prioridades manifestada por la ciudadanía.

Los actores políticos de la MUD deben reflexionar y entender que no están allí para caer en la manipulación, en el juego infantil de la descalificación prosaica u hostil al adversario, que están allí para representar a un país que observa, evalúa, y aspira posiciones sensatas que puedan cautivar a la otra mayoría necesaria para abrir los cauces de cambio en Venezuela.

 

@AlfonsoZulia|Politólogo|Abogado|[email protected]

¡SUSCRÍBETE! La información de alto valor estratégico es una inversión para lectores inteligentes…