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La palabra guerra casi siempre es la causa de en el mejor de los casos, una sensación incomoda, pues naturalmente se asocia a fenómenos y situaciones representativas de las peores condiciones sociales que cualquier ser humano puede experimentar; sin embargo, una que otra vez se escuchan frases que a pesar de contener la tan temida palabra nos hacen soñar con la posibilidad de un mundo mejor y más amigable.

Tradicionalmente hemos vivido y convivido durante muchos años dentro de un cuadrilátero ideológico, siendo espectadores y protagonistas del antagonismo entre Capitalismo y Socialismo, este último dispone de un arma particular y es que, en cualquier discurso, planteamiento o tesis socialista se emplea cierta combinación de palabras (algunas veces hasta poética) que causan una especie de efecto placebo, o acaso ¿No le causaba cierta curiosidad escucha frases como “combate a la guerra económica”? Para muchos hace 18 años se escuchó un discurso repetitivo cargado de palabras agradables al oído ¿O acaso no lo experimentó, aunque sea en su círculo cercano? Tiempo después y a la vista de los resultados ¿Dónde se ubican sus expectativas?

El informe anual presentado por Transparencia Internacional titulado “Índice de Percepción de la Corrupción 2016: Urge abordar el círculo vicioso de corrupción y desigualdad” menciona entre sus aspectos destacados dos cosas, siendo la primera que “En países con líderes populistas o autocráticos, a menudo vemos democracias que retroceden y un patrón alarmante de acciones tendientes a reprimir a la sociedad civil, limitar la libertad de prensa y debilitar la independencia del poder judicial. En vez de combatir el ‘capitalismo clientelista’, estos líderes por lo general instalan sistemas corruptos incluso peores lo siguiente.” ¿Le suena familiar? Si no es así a continuación le presentamos la segunda frase: “Solamente si existe libertad de expresión, transparencia en todos los procesos políticos e instituciones democráticas sólidas, la sociedad civil y los medios de comunicación podrán exigir que quienes están en el poder rindan cuentas por sus actos y será posible combatir con éxito la corrupción.” Esto puede ser ubicado en el siguiente link:

(http://transparencia.org.es/wp-content/uploads/2017/01/aspectos_destacados_ipc-2016.pdf )

Ahora bien, desde el punto de vista económico la confianza como resultado de actuaciones transparentes, es condición necesaria para establecer cualquier tipo de relación entre los sujetos, por lo tanto, la medición y ponderación de tal variable constituye el punto de partida para todo tipo de análisis que a nivel macro se pretenda realizar, o para cualquier explicación que a ciertos fenómenos se le pretenda dar.

El índice que ocupa este artículo presenta un intervalo que se ubica entre una puntuación de 100 (percepción de ausencia de corrupción) y 0 (percepción de muy corrupto); donde para el año 2016 Venezuela se ubica en el puesto 166 (a solo 10 puestos del peor lugar posible) con una puntuación de 14, por lo tanto, al menos en lo que a esto se refiere nos encontramos al nivel de países como Angola, Eritrea, Afganistán, Irak, Libia o Guinea.

Paradójicamente el país representante por excelencia del llamado capitalismo salvaje y hambreador, con el poder (según algunas personas) de orquestar una guerra económica, como lo es EE.UU. se ubica en el puesto 18 con una puntuación de 74, mientras que otros como Canadá, Alemania, Dinamarca y Suecia, se ubican entre los 10 primeros.

A la vista de estos resultados y destacando la palabra “percepción” que se utiliza en el índice, cabe preguntarse ¿Cómo percibe usted su calidad de vida? Si la compara con la percepción que tiene de Venezuela, con los países con mejor valoración ¿Qué piensa? ¿Qué puede inferir? ¿Será cierta la relación entre la percepción de corrupción y la calidad de vida?

Usted estimado lector como siempre, tiene la última palabra, aunque quizá perciba que no sea escuchada por quienes deben, cuando deben.

 

Aníbal Araque|@econ_araque|Economista|[email protected]

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