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Son tiempos difíciles para Venezuela. Son momentos de pensamientos complicados para la mayoría. Son días que parecen una coyuntura definitoria sobre el presente y el futuro. La democracia está en peligro. Pero más allá de la palabra se trata de las reales amenazas que se ciernen sobre el sistema de libertades que hemos conocido y disfrutado.

La democracia venezolana está reducida a la más mínima expresión. Ya ni siquiera el régimen quiere permitir que el pueblo vaya a las urnas, porque sencillamente perdieron su vocación electoral. Las elecciones que tanto les gustaban, ya no les agradan porque la crisis acabó con sus opciones de victoria.

La libertad como principio básico de una democracia también está en cuarentena. El Gobierno pretende construir toda una epopeya de lucha contra golpes que sólo ellos en sus mentes enfermas pueden observar. Ya no hay respeto por la integridad humana. Se detiene al disidente y se le somete a toda clase de vejaciones.

Tampoco existe el contrapeso democrático. Los poderes públicos, con la excepción del legislativo, están secuestrados totalmente por el PSUV y no existe la posibilidad de vigilancia y control que no sólo debe ser lo normal, sino que es lo saludable para exista un balance.

Ni siquiera hay respeto por el único poder que es realmente autónomo, porque pretenden aniquilarlo a través de un conjunto de decisiones judiciales de muy cuestionable argumentación. Todo se hace con un mismo fin: proteger los intereses de un grupo que no representa a la totalidad del país, pero que se empeñan en aferrarse al poder.

A pesar del esfuerzo de propaganda oficial, no todo está perdido. Hay que seguir la lucha por encima de las naturales diferencias. Se trata de unir esfuerzos, de construir consensos y de crear las condiciones para el rescate institucional y democrático. No podemos complacer los deseos mezquinos de quienes pretenden seguir enchufados al costo que sea.

Apreciemos el valor de la democracia. Es el sistema político más perfectible. Es la genuina posibilidad de crecer con libertad y progreso. Es el único escape al autoritarismo, a la represión y al pensamiento único ¿Estás dispuesto a luchar por Venezuela? Actívate y participa.

 

@PabloPerezOf

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