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El contrabando de combustible de la frontera no necesita anteojos, los pimpineros están por todas partes y es natural ver a los bachaqueros y los efectivos militares en buenos tratos. La situación desmiente los anuncios de vender gasolina en pesos en la frontera realizada por el gobernador Arias Cárdenas.

A pesar de los anuncios de controles y las declaraciones subidas de tono de los gobernantes, el contrabando de combustible es una mina a cielo en la frontera del Zulia, puesta en evidencia ante los ojos del mundo menos de los efectivos de la GNB y las autoridades del gobierno regional, únicos entes ciegos o cómplices ante este desangramiento económico del país por la venta ilegal del principal producto de exportación de Venezuela.

La gasolina lo es todo en esta subregión fronteriza. Desde tempranas horas de la mañana pueden verse camiones repletos con pimpinas de gasolina y pequeños negocios expendedores de recipientes de 5, 10, 15 y 20 litros de combustible, desde la bomba Caribe ubicada en la zona norte de Maracaibo hasta el mercado Los Filuos.

Ante los vendados ojos de la Ley los pimpineros de carretera expenden abiertamente botellones de combustible de 5 litros que es casi un galón (1 galón son 4,80 litros). Con combustible con precios que oscilan entre 1.700 hasta 2.500 bolívares, dependiendo de la seña que hagan los vendedores con los dedos de ambas manos. La mano de abajo indica la centena y la de arriba los miles.

En Cabeza de Toro un recipiente de 5 litros, poco más de un galón, se expende a 600 bolívares, mientras cerca del puente del Río Limón muy cerca de Fuerte Mara el mismo recipiente se vende en 1000 bolívares y 1200 bolívares en el Mercado Los Filuos, 2.500 bolívares en las inmediaciones de Paraguachón. En una estación de gasolina llenar un tanque entre 40 y 50 litros puede costar 250 bolívares. “Todo el mundo aquí está en el negocio de la gasolina”, nos dice uno de los pimpineros.

La distancia en línea recta entre Maracaibo y Paraguachón es de 91,17 kilómetros, pero por la carretera Troncal del Caribe la distancia en ruta se convierte en 118 kilómetros hasta la Raya que es como se le designa a la frontera con Colombia. Todo el trayecto es un largo Mall de contrabando de combustible.

Los alimentos y la gasolina son una moneda de trueque para transitar y sobrevivir en esta subregión. Los únicos que aparentemente tienen el control y vigilancia del trayecto son las autoridades que controlan la aduana y los efectivos de la GNB.

Los indígenas de los caseríos wayuu han manifestado su preocupación y han llamado la atención en varias oportunidades ante la violencia que irrumpe en la zona a pesar de la fuerte presencia militar, ya que fuera de disminuir el contrabando, el narcotráfico y la presencia de grupos irregulares, los ha intensificado. “Aquí cada quien debe buscar cómo cuidarse porque no hay leyes ni normas. Estamos en tierra de nadie”, nos dice Antonio Uriana, comerciante del mercado Los Filuos.

Una vez en Paraguaipoa el combustible es vendido por puntos. Un punto son 20 litros de combustible y cada punto se expende por 4.800 bolívares que sigue siendo barata para el negocio en la frontera, aunque sube y baja dependiendo de la inflación y el ambiente conflictivo del país.

El contrabando de combustible es la única medida concreta que se cumple en la frontera a pesar de los anuncios de comenzar a cobrar en pesos colombianos las gasolinas expendidas en las estaciones de servicio ubicadas en la frontera.

El gobernador del estado Zulia, Francisco Arias Cárdenas, refirió recientemente que el contrabando de combustible en la región genera una pérdida de dos millones de bolívares diarios. Anunció que PDVSA comenzaría a cobrar en pesos colombianos la gasolina expendida en la frontera como medida de lucha para fortalecer la economía del país, sin embargo la presencia de pimpineros y contrabandistas desmienten estas acciones.

Por lo pronto el anunció destaca que el precio inicial será de 900 pesos el combustible y 800 el diesel en la estación de Paraguachón como primer punto, según palabras del mandatario regional “el precio dependerá de la dinámica que se esté estableciendo en la Guajira”. Un manejo que no escapa de las mafias que siguen manteniendo el control a la vista de todos.

 

Dámaso Jiménez|@damasojimenez

Fotografías: Gustavo Baüer|@fotografobauer

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