28 de Noviembre de 2017

NÉSTOR NAVA|La presión del vacío

La incertidumbre no cesa de rondar la mente del ciudadano, quien diariamente lucha por mantenerse a flote en la peor marejada económica de los últimos meses, en medio de anuncios de aumentos y promesas incumplidas de un régimen que trata de seguir comprando lealtades sin tener fondos siquiera para una distracción efímera.

Toda crisis tiene un momento álgido, un punto de quiebre, un nivel de resistencia máxima que no permite extralimitaciones. El caso venezolano pareciera ser la excepción de todas las reglas económicas, dado el hecho de estar al borde de un default cantado y sin embargo, el régimen encuentra salidas temporales para posponer el desenlace.

La plaga más reciente que sienten los ciudadanos, en particular los habitantes del occidente del país es la paulatina desaparición de las unidades de transporte terrestre, que son extremadamente difíciles de conseguir pasadas las once. ¿El motivo? El desespero popular por la carencia de efectivo ha encontrado un paliativo de alto riesgo: la venta de gasolina en los corredores viales extraurbanos.

Largas colas para abastecerse de combustible son el pan nuestro de cada día, mientras la población se mantiene en un constante estrés para llegar puntualmente a los lugares de trabajo, los conductores aprovechan de trabajar media jornada para luego movilizarse a “completar” el diario mediante la venta de gasolina a precios exorbitantes. Las cercanías a la vía hacia Santa Cruz, la carretera hacia Tulé, Cuatro Bocas y Santa Cruz de Mara se han convertido en la zona de abastecimiento emergente de combustible y efectivo.

Son contadas las personas que no han sucumbido a la tentación de acudir a estos recursos cómodos (pero de alto riesgo) que evitan el pasar largas horas en las agencias bancarias, pero implican el desgaste de los neumáticos, recorrer distancias considerables, además de constituir un peligro para la integridad personal de los conductores.

Sin embargo, en opinión de varias personas que se benefician de este tipo de actividad, “vale la pena el paseo, con tal de no perder el día en el banco para volver con las manos vacías”. En el modo de pensar del venezolano, específicamente del zuliano, enfrentar nuevos riesgos se antepone a la espera prolongada y tortuosa en las agencias bancarias.

¿Cómo llegamos a este punto? Responder esa interrogante implica considerar las variables que tenían tiempo anunciando la crisis, pero el régimen se las ingenió para distraer a la población, además de la falta de previsión de los ciudadanos, quienes subestimaron el efecto a largo plazo de la decadencia financiera de la nación.

Tratar de comprender la magnitud de la crisis se ha vuelto una tarea de alta dificultad, debido a los múltiples efectos colaterales: alza del dólar, devaluación, hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, congestionamiento de los centros asistenciales, desaparición del efectivo, averías de los puntos de venta, colapso de los canales de distribución, por citar los principales. Esta serie de variables tiene en jaque a la población debido a la extrema dificultad para lidiar con varios problemas en frentes simultáneos.

Aunado a esto se presenta la controvertida opinión de algunos partidarios acérrimos del extinto fundador de la revolución, como José Vicente Rangel, Mary Clen Stelling, Mary Pili Hernández y Eleazar Díaz Rangel, quienes no han cesado sus críticas frente al proceso de deterioro económico de los últimos meses. Sin embargo, sus reflexiones no han ganado adeptos, sino que por el contrario, incrementan el nivel de rechazo de la población que indignada no cree en cuentos de caminos de quienes fungían como trovadores al servicio de la plaga roja.

Para quienes siempre han tenido claro el entorno y su desarrollo, la situación se está volviendo un laberinto extremadamente difícil de sortear para el proceso revolucionario, que no termina de encontrar una salida a la encrucijada económica, complicada al extremo en una época que solía ser la más favorable por las dádivas conferidas a sus seguidores. No hay nada que ofrecer, ningún obsequio que permita darle un cariz de ilusión a quien vive ahora en permanente desesperación y amargura.

El hambre no distingue color, ni la enfermedad pide carnet para ver a quién ataca y a quién no; la barbarie ha dado sus frutos, no en vano han sido dieciocho diciembres de errores, desmanes, corrupción, desidia e incompetencia, que han mellado la faz de un país que era la raíz de la nueva esperanza para quienes llegaban a iniciar una nueva vida.

El trueno del desenlace comienza a retumbar en las filas del proceso, por mucho que traten de disimularlo. No hay Patria con el estómago vacío, ni hay misión que se sostenga sobre las ruinas del presupuesto nacional. Las bodegas están vacías y ahora no hay quien mantenga la puerta con llave para ocultarlo.

 

@navanestor24|Periodista|Profesor universitario|navanestor24@gmail.com

¡SUSCRÍBETE! La información de alto valor estratégico es una inversión para lectores inteligentes…

Tags: , , , ,

advert
Peliculas Gratis Directorio web Gratis Musica online gratis