12 de Mayo de 2018

NÉSTOR NAVA|Circo sin pan

Romper la monotonía estableciendo una agenda de hechos imprevistos es la carta del chavismo a una semana de las controvertidas elecciones presidenciales del 20 de mayo, que generan una incertidumbre y desconfianza del más alto nivel entre la población, que por vez primera y por consenso, no considera prioridad la jornada dominical en donde se define la próxima jefatura de gobierno.

Pretender que el venezolano emita su voto, con un CNE sin credibilidad, sin ningún candidato confiable, sin garantías ni visos de solución inmediata a la crisis actual, es una utopía, complicada por el desmedido incremento de los rubros alimenticios, el pasaje y el sempiterno problema de la escasez de efectivo, y en el caso específico de la región zuliana, debemos agregar el relajo de los cortes eléctricos injustificados y de larga duración.

Tradicionalmente en nuestro país, la víspera de elecciones estaba caracterizada por entrega de electrodomésticos, aparición (a precios solidarios) de los productos de la cesta alimenticia, además de la puesta en operación de nuevas unidades de transporte público y jornadas especiales en los bancos. Eso quedó en los anales de la historia contemporánea. No hay nada que inspire a la población a participar en los comicios del 20 de mayo.

Muy al contrario, el descontento popular se ha fusionado con la pérdida de credibilidad en el sistema electoral, de hecho cada día el ciudadano común y corriente se ocupa más de encontrar los alimentos necesarios para la subsistencia de su familia, sin tomar en cuenta las promesas vacías de los representantes de uno y otro bando, que no tienen discurso convincente ni motivador. La crisis venezolana dejó de ser política hace mucho tiempo, para convertirse en un asunto de supervivencia diaria.

Cuando se adoptan medidas populistas carentes de soporte económico, se tiene como resultado la inexistencia de un plan de desarrollo integral, la carencia de alternativas de desarrollo económico, así como la flagrante ausencia de una seguridad social integral.

Ya ni siquiera los difuntos escapan a la crisis, como queda evidenciado en el modo inmisericorde de actuar de las empresas funerarias, que cobrar elevados emolumentos para proceder a sepultar o cremar a los deudos, ante la impotencia y desesperación de los familiares, que a pesar de haber cancelado con antelación los planes correspondientes, al momento de la verdad se ven obligados a convertirse en acróbatas para obtener los montos solicitados para las exequias.

En un país donde la vida no vale nada, ciertamente la muerte tiene un alto costo, que ratifica el proceso de deterioro de las estructuras morales, éticas y cívicas, en donde lo único que parece importar es cuánto dinero le harán pagar al primero que se cruce en el camino de los oportunistas que día a día hacen de las suyas sin ninguna clase de remordimientos.

Si analizamos el contexto general, podemos afirmar de modo responsable y contundente que el trabajo de laboratorio realizado por el régimen en casi dos décadas ha rendido sus patéticos frutos, al ser evidente la pérdida del sentido común en la sociedad venezolana.

Cada nueva irregularidad es difuminada por acusaciones de sabotaje, guerra económica, planes de magnicidio y demás bufonadas que el Napoleón monaguense anuncia entre la danza de su garrote de utilería, en un desmedido afán de justificar la arremetida contra ciudadanos que pasan a la lista de perseguidos del régimen.

No debe extrañarnos que en el transcurso de las jornadas previas al evento electoral se produzcan “hallazgos” de alijos de droga, dinero en efectivo (nacional y extranjero), equipos de telecomunicaciones, como parte de una nueva tramoya para victimizar al gobierno para tratar de despertar lástima y compasión entre la población, con la intención de captar su simpatía y votos.

Aunque no cabe duda que el resultado está cantado (de no ser así la reconversión monetaria no se habría fijado el día 4 de junio) el costo de las elecciones es impagable por parte del gobierno, debido a la imposibilidad de poner en circulación suficiente dinero para satisfacer la demanda de los ciudadanos.

Eso por un lado, porque la otra cara de la moneda se manifestará en la continuidad de la inflación y la desaparición de servicios y alimentos. ¿Acaso es viable que en una semana se solucione “milagrosamente” la crisis general del país? Sabemos que no será así. Sin embargo, es pertinente recordar que uno jamás debe quitarle la pala al enemigo cuando él mismo cava su tumba.

 

@navanestor24|Periodista|Profesor universitario|navanestor24@gmail.com

¡SUSCRÍBETE! En tiempos de gran incertidumbre la información clave es esencial…

Tags: , , , , ,

advert
Peliculas Gratis Directorio web Gratis Musica online gratis