NÉSTOR NAVA|A la espera de lo improductivo | Verdades y Rumores | Diario Digital
15 de Mayo de 2018

NÉSTOR NAVA|A la espera de lo improductivo

Llegamos a la semana víspera de los comicios esperados por el régimen para extenderse en el mandato, sin tener garantías de cambios ni mucho menos esperanza de progreso y desarrollo económico. El deterioro progresivo de la calidad de vida del venezolano ha recrudecido en los últimos dos meses, haciéndose cada vez más difícil subsistir con las condiciones económicas actuales, con la gran incertidumbre de la entrada en vigencia del nuevo cono monetario que no tiene respaldo ni garantía de estabilidad.

Tratar de entender el motivo de esta arremetida es complicado para quienes no se han ubicado en el contexto político y económico de Venezuela, que se encuentra en un momento sumamente complicado: el régimen se está jugando su última carta, celebrando unas elecciones completamente arregladas a su favor para mantenerse el frente del poder, para de ese modo intentar desviar la presión que se cierne sobre él como resultado de su autocracia y nepotismo descarado.

Una paralización de la producción como resultado de los elevados costos, el colapso de las principales ciudades producto de la desaparición del transporte, además de los reiteradamente mencionados problemas del efectivo, comida y medicinas, integran el arpón que se ha clavado en el país, sin que hasta ahora ningún sector haga gestiones para curar esa herida.

Expresar la angustia de los venezolanos ante la crisis es un asunto de vital importancia, debido a la ausencia de dolientes que tienen los ciudadanos, quienes se encuentran solos frente a un destino incierto, que los ha puesto al borde del exterminio, como si se tratara de un conflicto en donde el bando agresor prepara el asalto final contra el enemigo.

Sin tener mayores dificultades, el régimen logrará una “cómoda” victoria el próximo domingo, que no se debe a su magnanimidad ni eficacia, sino a la falta de confianza del ciudadano en el ente comicial y al establecimiento de prioridades: al momento de decidir entre votar y conseguir comida, obviamente es más importante garantizar el sustento diario, sin alimentos se perece, mientras que se puede  subsistir dejando de ir a votar. Amarga y cruda realidad, pero es el modo de pensar de la inmensa mayoría de la población.

Resulta atípico que un país de tradición altamente democrática como Venezuela haya tornado radicalmente su tendencia hacia la apatía y la negativa a participar en una elección presidencial, sin embargo es necesario entender los motivos: no se puede pedir una mayor cuota de sacrificio a quienes han perdido los mejores años de su vida, familia, empleo, propiedades, ahorros, salud y alimentos en manos de la peor plaga que jamás ha existido en la geografía nacional.

Pretender que los ciudadanos se inmolen para preservar un proyecto que no hace otra cosa que buscar culpables de una crisis que es su única y exclusiva responsabilidad, es utópico a la vez que inmoral, porque no se le puede pedir más sacrificios a quien lo ha perdido todo, así como es inviable generar confianza en quien se siente traicionado del modo más vil y artero.

Es innegable que la dirigencia roja aseguró su victoria en el momento mismo de planificar la elección, pero es conveniente aclarar que una cosa es ganar elecciones y otra muy distinta es contar con el respaldo de la población. Aunque este último elemento no genera decisiones, ni tampoco fija precios, si es determinante al momento de ejercer presión sobre el rumbo del país. No es lo mismo defender a un gobierno eficiente con respaldo mayoritario, que ser indiferente cuando se somete a proceso a quienes han defraudado a una nación.

Tenemos tiempo mencionando esta realidad, indicando variables que intervienen y factores que han complicado el aspecto económico, al punto de hacer extremadamente difícil la subsistencia, lo que a su vez ha hecho salir del país a miles de personas en una búsqueda desesperada de calidad de vida.

El modo más descarado de evadir la responsabilidad lo manifestó el Napoleón de Monagas a su alto pana Cicerón el pasado domingo “los que emigran se comportan como las ratas que seguían la música del flautista de Hamelin”. Ante un señalamiento de tal naturaleza ¿vale la pena confiar en ellos después de casi veinte años de mentiras? Saque usted mismo sus conclusiones, tomando en cuenta los hechos.

En verdad la infraestructura económica del país se desmorona, así como la poca credibilidad de la clase gobernante. Es urgente tomar medidas, aunque debemos actuar con muchísima inteligencia; no es sabio interrumpir al adversario cuando comete error tras error, por duro que sea por los momentos.

La semana promete en cuanto a sorpresas y cambios de táctica de último momento, les aseguramos estar atentos e informarles acerca del desarrollo de los acontecimientos. Como aperitivo les diremos que esto se pone tan crítico que va a resultar sumamente interesante monitorear desde la perspectiva informativa el transcurrir de los días previos a la contienda que le saldrá sumamente cara a la tolda roja. Esperemos con serenidad y paciencia, las fallas irán surgiendo una a una, que posteriormente les pasarán una costosa factura.

 

@navanestor24|Periodista|Profesor universitario|navanestor24@gmail.com

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