11 de Diciembre de 2017

LUIS RÍOS|Mi padre me desea reconocer…

¿Estaré obligado a cambiar mis apellidos?

Mi libertad es el derecho de hacer lo que las leyes me permiten.“ Montesquieu  

Todos tenemos un padre y una madre; sin embargo, a los efectos del Derecho, puede que tengamos uno solo dependiendo de si está probada la vinculación filial con él o ella. Entonces, la filiación es un vínculo jurídico entre dos personas donde una es descendiente de la otra, sea por un hecho natural o por un acto jurídico, del cual, se derivan ciertas consecuencias, y depende esencialmente de su prueba, que puede verificarse con la manifestación expresa o tácita del progenitor reconociendo al hijo o mediante una decisión judicial que así lo determine.

En este sentido, el primer aparte del artículo 56 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, establece que “Toda persona tiene derecho a un nombre propio, al apellido del padre y al de la madre y a conocer la identidad de los mismos. El Estado garantizará el derecho a investigar la maternidad y la paternidad”.

Así las cosas, una vez establecida la filiación se origina el cambio de los apellidos del interesado y su nueva vinculación jurídica y patrimonial con un grupo familiar al que no pertenecía. Esto trae como consecuencia unos trámites algo engorrosos, si la persona decide hacer constar tal reforma ante el Registro Civil, y en todo caso, ante los demás registros en que conste la información importante del interesado, pues se supone que el nombre, como atributo de la personalidad, se alteró producto del establecimiento de la nueva filiación.

Hasta aquí las cosas se ven sencillas, pero surge la siguiente pregunta: ¿una persona puede seguir llevando los apellidos que tenía antes de tal acto? ¿Sobre todo, si tal reforma puede afectarla hasta tal punto, que renovar todos sus documentos se convierta en algo realmente imposible de realizar? Si se trata de un sujeto en situación de minoridad que no ha sido presentado, o no ha obtenido tantos documentos personales o que solo tiene partida de nacimiento, no debería haber un gran problema para volver a tramitarlos; pero pensemos en el caso, de que sea un adolescente o un adulto que ya hayan obtenido, por ejemplo, su cédula de identidad, título de bachiller, títulos universitarios o de posgrado, pasaporte, incluso con visa de otros países, y se encuentren en todos los registros oficiales y privados, con su nombre anterior.

Surge entonces, otra pegunta ¿es obligatorio cambiar los apellidos para comenzar a usar el del padre o padres y modificar todos los documentos de identidad? Aunque la respuesta es muy sencilla, me llamó la atención la afirmación tajante que le dio una oficina de Registro Civil venezolana por vía del “Twitter” a un usuario, la que a continuación textualmente transcribo: “Tengo 28 años y mi Padre me desea reconocer ¿Estaré Obligado a cambiar mis Apellidos? Y la respuesta fue “Si, con el Reconocimiento se deriva la obligación del Reconocido a modificar cada uno de sus documentos de identidad, para comenzar usar el Apellido de su Padre”.

Ahora bien, el artículo 236 del Código Civil, establece claramente que “Si la filiación ha sido establecida con posterioridad a la partida de nacimiento, el hijo podrá usar los nuevos apellidos. En este caso deberá comunicar el cambio al Servicio Nacional de Identificación, mediante la presentación del instrumento o la sentencia judicial en que conste la prueba de su filiación.”

Cuando la ley dice expresamente que “el hijo podrá usar los nuevos apellidos”, está estableciendo que esto es potestativo y no obligatorio; es decir, que la persona tiene la posibilidad de decidir si los usa o no. En este sentido, cuando la ley muestra su propia transparencia y refleja la imagen de su contenido de una manera sencilla y natural, sin un gran trabajo de la mente y sin mayor esfuerzo de raciocinio, debemos aplicarla sin interpretarla, tal y como lo deja claro el adagio jurídico, que dice, que “cuando la Ley es clara no necesita interpretación.”

Recientemente tuve el caso de un adolescente al que asistí y luego representé ante los Tribunales de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de Maracaibo. Su legítimo padre luego de haber obtenido el reconocimiento judicial de la paternidad, se dirigió a la Jefatura Civil de la Parroquia correspondiente a notificarlo. Como consecuencia de ello, se estampó una nota marginal alterando la estructura original de la Partida de Nacimiento, en la que podía leerse, que el adolescente en cuestión de ahora en adelante no iba a identificarse, como siempre lo había hecho, con los dos apellidos de la mamá, sino que iba a usar el primer apellido del padre y el primer apellido de la madre.

Si bien, el referido adolescente reconocía, quería y aceptaba sin problemas a su padre, esta situación le ocasionaba algunos inconvenientes, puesto que teóricamente debía modificar todos sus documentos, tales como, la partida de nacimiento, cédula de identidad, pasaporte con visa norteamericana y el título de bachiller, en donde aparecía, repito, con los dos apellidos de la mamá. Además, en sus planes estaba estudiar en el extranjero y tal nota marginal en la Partida de Nacimiento lo perjudicaba. Sin entrar en más detalles del caso, y de todas las incidencias del mismo, al final el Tribunal decidió autorizarlo a seguir usando los dos apellidos de la mamá, ya que, de acuerdo a la letra del artículo 236 del Código Civil, él podía usar los nuevos apellidos o no, porque en definitiva ese era su derecho y no una obligación.

Todos los que nos desenvolvemos en el área del Derecho, tenemos una responsabilidad muy grave en nuestros hombros porque somos el reflejo de la Justicia; por lo tanto, debemos ser muy cuidadosos al momento de emitir una opinión, ya que el ciudadano está en situación de incultura jurídica y judicial, y lo que le aconsejemos puede favorecerlo o desfavorecerlo, e incluso dañarlo. Haber observado esa respuesta en el “Twitter” de la oficina de Registro Civil hacia ese ciudadano, me motivó a escribir este pequeño artículo para aclararlo, debido a que, para nadie es un secreto lo complicado que es en nuestro país realizar el trámite para renovar nuestros documentos personales; imaginen cómo será modificarlos todos, y a su vez, hacerlo constar en los registros públicos y privados nacionales, e internacionales si fuera el caso.

 

@LuisRiosDiaz|Abogado|Instagram: @Abog.luisrios

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