20 de Noviembre de 2017

JESÚS CASTILLO|Vencer la abstención

Las elecciones del próximo 10 de diciembre en Venezuela se debaten entre los propulsores del voto y quienes promueven la no participación electoral. Mientras todo ese escenario se define en una visión polarizada de hacer política el costo de la vida se ha incrementado en 325% en estas dos semanas con una tendencia de inflación acumulada para el 2017 de 2600%, que elimina la posibilidad del 87% de la población en Venezuela de tener una mejor calidad de vida en el futuro. El gobierno se empeña en seguirlo haciendo muy mal, a tal punto, que el 96% de los venezolanos encuestados desconocen quienes son el ministro de finanzas y el presidente del Banco Central de Venezuela, dato curioso que en un país con tantos problemas económicos estos funcionarios no se comuniquen con la población por lo menos para explicar porque una página web no oficial pone de rodillas a la economía de todo un país.

El gobierno sigue manteniendo un techo electoral del 30% mientras que la oposición que representa el 70% se muestra dividida en varios toletes: 1) el tolete abstencionista representado por los partidos Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática; 2) el tolete radical extremo y abstencionista conformado por los movimientos políticos Vente Venezuela, Alianza Bravo Pueblo, Resistencia Venezuela (que ni siquiera lograron validarse como partidos políticos, los dos primeros); 3) el tolete participativo que promueve el voto constituido por los partidos políticos Un Nuevo Tiempo, Avanzada Progresista, Copei, Partido Independiente del Zulia. Esta evidente división hace que el 30% del techo del oficialismo pueda vencer en algunos espacios a la oposición. Quienes promueven la abstención alegando que el Consejo Nacional Electoral no es fiable, que ningún gobernante electo debe asistir a juramentarse en la Asamblea Nacional Constituyente o que la mejor protesta es no votar, tendrían que reflexionar ¿qué haría cambiar la situación actual regalándole más poder al gobierno?. Si el gobierno con un 30% de nivel de popularidad llegase a tener 19 gobernaciones y las 335 alcaldías en su poder, gracias al llamado a no votar, eso sería regalarle la reelección presidencial al gobierno, lo que entraría en sospecha sobre las intenciones de quienes promueven la abstención  otorgarían más poder al gobierno.

Para el 10 de diciembre de 2017, ya es un hecho claro que habrá elecciones, también se conoce que el gobierno buscará incentivar aún más la división en los grupos opositores poniendo en práctica un viejo lema “Divide y Vencerás”. Imaginemos un escenario post elecciones del 10 de diciembre, los abstencionistas ganaron su propuesta, el gobierno apoderado del 89% del país, el costo de la vida insoportable, falta de efectivo, falta de gasolina, falta de medicamentos, falta de alimentos, falta de repuestos, un éxodo acelerado de venezolanos, una oposición muy dividida y débil, el gobierno convocaría a elecciones presidenciales para el 4 de marzo de 2017 con una alta posibilidad de ganar, no porque el pueblo los quiera si no porque los partidos políticos opositores divididos y llamando a la abstención lo permitieran.

Si el escenario se presenta con por lo menos 70 alcaldías y 5 gobernaciones en manos de la oposición y elegir un candidato único presidencial las posibilidades de triunfo se elevarían. Si hoy la gente siente que vive mejor, que le alcanza el dinero, que encuentra los medicamentos y alimentos a precios accesibles, que puede comprar un carro, casa, que no los atracan, que le gusta hacer largas colas para cargar gasolina que todo funciona de maravilla el no asistir a votar en las elecciones del 10 de diciembre de 2017 puede ser una opción válida para quienes lo sientan así, pero si la realidad es todo lo contrario y siente que la calidad de vida se esfumó, que no hay salario que pueda con esta hiperinflación, que cobrar pensiones es una odisea, que tener efectivo es un lujo, que ahora se vive mucho peor la opción de ir a votar es válida. El gobierno es muy bueno haciéndolo mal y la oposición es muy buena dividiéndose, lo que hace al gobierno fuerte. Como lo dijo Abelardo Urdaneta “Los malos gobiernos son exitosos en la medida que el pueblo descontento no vote”.

 

@castillomolleda|articulosjesuscastillomolleda@gmail.com

S.H. Jesús Castillo Molleda (Profesor Universitario, Emprendedor, Politólogo, Coach Político, Locutor)

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