13 de Junio de 2016

JESÚS CASTILLO|Pueblo vs pueblo

Las noticias sobre Venezuela no son muy alentadoras ni el ámbito nacional ni en el internacional. Los testimonios de ciudadanos relatando todo lo que deben hacer para lograr subsistir evidencian una caída seria en el consumo y calidad de vida. Los saqueos, alteraciones del orden público, cada día son más presentes en los 23 estados del país lo que está dando paso a niveles de anarquía y choque de la fuerza pública con manifestantes. La violencia agarra fuerza y está llevando a la confrontación del  pueblo desesperado contra el pueblo representado en grupos armados (específicamente en los organismos de orden público) que a la final todos son pueblo padeciendo los mismos problemas. El daño que se le está haciendo a la sociedad no tiene precedentes, lo que obliga a darle un viraje a la manera que el gobierno actúa para enfrentar la crisis.

Por su parte, y ante la nefasta situación de escases y creciente hambruna, el gobierno crea y promueve los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), los cuales demuestran la poca capacidad resolutiva que se tiene para atender la demanda de alimentos que requiere el venezolano. En este aspecto, en un trabajo de investigación que realizó la Fundación Zulia Productivo en los Municipios Maracaibo y San Francisco del Estado Zulia, el 73,69% de la muestra encuestada ha manifestado no haber sido beneficiado de los CLAP ni conocer en que consiste el programa y el 26,31% que manifiesta haber sido beneficiado revela serias irregularidades en el sistema. De ese porcentaje beneficiado, se seleccionaron 15 sujetos de diferentes sectores y se le realizaron entrevistas en profundidad a fin de detectar cómo se ha realizado el proceso de los CLAP en las localidades antes mencionadas. En principio, señalaron que a sus casas llegan dos o tres representantes del consejo comunal, se cercioran de cuántas personas viven en la residencia, si cuenta con nevera, cocina, y demás artefactos de línea blanca, luego le dicen que pueden optar a una bolsa o dos de comida, y que deben tener “los cobres” para el siguiente día. Cuándo los posibles beneficiados preguntan sobre el contenido de la bolsa o el precio, le contestan “no sabemos aún que van a traer y deben venir entre Bs. 1.000 y 3.000”. Al día siguiente al llegar los miembros del Consejo Comunal, deben tener el dinero y canjearlo por la bolsa, si no se encuentran en la vivienda pierden su bolsa.

Asimismo, se logró detectar claras diferencias en los beneficios recibidos, dado a que expresaron que han recibido bolsas de comida que varían en contenido y precio. Una parte manifestaba haber recibido una bolsa de comida cuyo costo era de Bs. 1.400,00 y el contenido era 2 kg de caraotas negras, 1 kg de leche, 2 kg de arroz, 2 kg de pasta y 1 litro de aceite; mientras que otros que viven a 3 cuadras de los anteriores expresaron que solo recibieron una bolsa con 4 kg de harina de maíz, 2 kg de arroz y 2 kg de pasta por Bs. 1.200. Y otra comunidad expresó haber recibido 03 pollos en envoltura transparente sin sello, ni marca ni fecha de vencimiento por Bs.2.100; y otros expresaron que el Consejo Comunal les organizó un Mercal en el cual accedían a Pollo a Bs.300/Kg (con marca, sello y fecha de vencimiento), pudiendo llevar solo 2 por persona, pero con la condición de que debían comprar al menos 1 producto no regulado (que por el valor, en su mayoría preferían llevar un jamón endiablado de Bs.450). Marcadas diferencias se notaron al finalizar el estudio, cuando un sector de San Francisco manifestó haber sido visitado por su Consejo Comunal ofreciendo bolsas que costarían entre Bs.6000 y 9000, cuyo contenido se desconocía, pero en la que prometían alimentos para 15 días, y la condición era que debían ser censados y registrados en una planilla cuyo costo era de Bs.300 (por concepto de servicios y diligencias del representante del Consejo Comunal, pasajes y viáticos), hasta el momento de finalizar el estudio, el 06 de junio del año en curso, no la habían recibido. Todo ello es una clara evidencia de un programa emergente con criterio discrecional que no distribuye una canasta básica que garantice una alimentación balanceada ni el acceso a los productos, lo que se traduce en una estrategia política para encubrir la falta de producción interna y crear una extorsión moral y política ante el ciudadano.

Por su parte, la clase política representada en la Mesa de Unidad Democrática (M.U.D), mantiene las condiciones de que para poder dialogar con el gobierno debe efectuarse el referéndum revocatorio presidencial este año, mientras tanto el Consejo Nacional Electoral (C.N.E.) anunció que del 20 al 24 de junio de 2016 es el lapso para validar las firmas de un listado que esta publicado en el portal web del organismo comicial y, como era de esperarse el mecanismo de validación anunciado es engorroso para el traslado a las sedes regionales de cada Estado de los ciudadanos que firmaron en los diferentes municipios del país. Muchos analistas coinciden en que para logar una salida pacífica y democrática a la crisis política actual hay que mirar el problema desde una óptica supranacional tomando en cuenta los intereses que tiene China, Rusia, Cuba, los países del Caribe, con los acuerdos, convenios, tratados firmados con el gobierno de Venezuela, los cuales necesitan garantizar respeto al cumplimiento de los mismos en caso de que el gobierno sea revocado y pierda unas eventuales elecciones presidenciales. Del lado de los aliados al P.S.U.V. también hay sus intereses que obligan a buscar mecanismos para permanecer en el poder y evitar un referéndum antes del 10 de enero de 2017, es la razón por la cual no solo se debe ver la solución de la crisis en el cambio de un presidente.

En este contexto, algunas voces críticas dentro del gobierno han reconocido los errores cometidos que están pulverizando el liderazgo del chavismo, en donde para muchos ir a un referéndum y perderlo puede ser una solución para lograr reconstruir la revolución y salir de tanta gente que solo pensó en proyectos personales, los cuales llenaron al gobierno de ineficiencia y corrupción. Quienes sueñan y desean una explosión social se equivocan en pensar que será una solución, todo lo contrario, permitirá el uso de la fuerza y decretos que agudizaran la crisis sin soluciones a corto plazo. El pueblo debe comprender que el gobierno y quienes se le oponen juegan a proteger sus cuotas de poder, que en muchos casos sobrepasan el bienestar de la población. Se debe evitar que el pueblo siga siendo la carnada para que los vivos se alimenten de egos, poder y privilegios. El pueblo no puede seguir enfrentándose entre sí mismo debe unirse para exigir a los líderes políticos, gobernadores, alcaldes, concejales, legisladores, diputados, presidente, que se sienten a dialogar para logar una Venezuela próspera para todos. Como lo dijo Hipólito Yrigoyen “Los hombres deben ser sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos”.  Hay que recordar que los gobiernos pasan y el pueblo queda.

 

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S.H. Jesús Castillo Molleda (Profesor Universitario, Politólogo, Coach Político, Locutor)

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