2 de enero de 2019

¡VENEZUELA! Dice adiós a uno de los años más oscuros, pero 2019 luce peor

Los venezolanos se despidieron el lunes de uno de los peores años de su historia, marcado por una inflación de más de un millón por ciento, sanciones internacionales y la consolidación de una dictadura de corte castrista.

Pero el 2019 podría ser aún peor, dijeron analistas que pronosticaron un colapso mayor de la economía y mayores niveles de violencia y represión.

“Venezuela no ha tocado fondo aún; temo que el próximo año sea aún peor”, dijo Russ Dallen, socio gerente del banco de inversión Caracas Capital, un experto que ha brindado testimonio en el Congreso estadounidense sobre la complejidad del colapso económico del país petrolero.

“No hay nada que el régimen [de Nicolás Maduro] pueda hacer para detener esta tendencia, este círculo vicioso, y el país seguirá dando vueltas y vueltas mientras en el desaguadero de su recorrido hacia los círculos más bajos del Infierno de Dante”, agregó.

El recorrido del país a lo largo del 2018 de por sí ya fue bastante tenebroso.

El colapso económico que comenzó a inicios del periodo presidencial de Maduro terminó estallando ese año para ver una tasa de inflación cercana al millón por ciento, una aguda escasez de alimentos que tiene a más a un tercio de la población comiendo una sola vez al día, y 5,000 venezolanos huyendo desesperadamente del país diariamente.

Ya suman más de tres millones los venezolanos que han abandonado su patria en un éxodo que ha sido descrito como la mayor crisis migratoria en la historia de América Latina.

Pero los pronósticos para el próximo año pudieran ser peores.

Según cálculos del Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas y otras organizaciones multilaterales, Venezuela podría registrar en el 2019 una inflación de más de 10 millones por ciento, una nueva contracción del PIB de más del 18 por ciento, un mayor colapso de la producción petrolera, un incremento de los ya elevados niveles de violencia y dos millones de venezolanos adicionales que abandonarían el país.

Los expertos también prevén la introducción de nuevas y más severas sanciones económicas contra el régimen a partir del 10 de enero, fecha en que Maduro inicia un nuevo período de gobierno que será desconocido por gran parte de la comunidad internacional ante rampantes evidencias de fraude e ilegalidad en la últimas elecciones presidenciales convocadas por el gobernante bolivariano.

Uno de los principales puntos de preocupación es la velocidad con que ha estado disminuyendo la producción petrolera, actividad que por años representó el principal motor de la economía del país.

La producción, que se encontraba en cerca de 3.4 millones de barriles diarios cuando el fallecido presidente Hugo Chávez ganó las elecciones en 1998, hoy apena alcanza el millón de barriles diarios y podría caer en otro medio millón para finales del 2019, dijo desde Londres Diego Moya-Ocampos, analista principal para las Américas de IHS Markit.

En ese nivel de producción y la continuada disminución de la actividad privada podría terminar por conducir al colapso del sistema de salud, el sistema eléctrico, el sistema de suministro de agua y el resto de los servicios públicos, áreas que ya se encuentran severamente afectadas por la crisis económica.

Irónicamente, el sector que parece estar en mejores condiciones para resistir los embates de la crisis es precisamente el que los expertos identifican como el gran causante de la crisis: el chavismo.

Eso se debe, explica Moya-Ocampos, a que Venezuela es hoy gobernada por un régimen forajido que ha comenzado a reemplazar la caída de la renta petrolera con los ingresos que obtiene a través del narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando de gasolina.

Esos ingresos, “hacen posible el mantenimiento de Maduro en el poder. [Y él seguirá allí] a menos que los militares le quiten el apoyo o que una fuerza regional busque de alguna manera coadyuvar al restablecimiento del orden constitucional y democrático en Venezuela”, señaló Moya-Ocampos.

La crisis económica y la presión internacional aseguran que el 2019 termine siendo un año de gran turbulencia.

Por un lado, el creciente rechazo internacional al régimense consolidará en el 2019, después de la nueva juramentación de Maduro, y es muy probable que Estados Unidos termine declarado a Venezuela como estado que promueve al terrorismo por sus estrechos vínculos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia y la agrupación Hezbolá del Medio Oriente.

Pero por otro lado también están las expectativas de un incremento de la presión interna, en la medida en que las condiciones económicas continúen deteriorándose, causando aún más dolor y sufrimiento a la población venezolana.

Eso no quiere decir que nuevas olas de protestas conduzcan automáticamente a un cambio de régimen el próximo año. Maduro ya ha resistido este grado de agitación en el pasado y lleva algún tiempo preparándose para hacerlo de nuevo.

“El 2019 va a ser un año de más y más protestas. Sin embargo, mientras más fuertes sean las protestas, más fuerte va a ser la represión”, dijo Moya-Ocampos.

Todo va a depender, al final, de la proporción en que las fuerzas armadas del país continúen acompañando a Maduro en su camino hacia la consolidación de una dictadura castrista, o si en un punto en medio del caos deciden que dejarán de hacerlo, agregó.

 

Antonio María Delgado|El Nuevo Herald

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