26 de Octubre de 2018

YAJAIRA HERNÁNDEZ… Morir en los hospitales públicos

La denegación de medicinas y de atención médica en los servicios públicos de salud, unidos a la extrema pobreza e inseguridad alimentaria, incrementaron y modificaron los patrones de enfermedad, discapacidad y mortalidad en Venezuela.

En términos semejantes, ni más ni menos, explica el reporte sobre la Emergencia Humanitaria Compleja en el Derecho a la Salud en Venezuela, las precarias condiciones en las cuales se encuentra la salud pública en el país, donde enfermarse e internarse en una institución hospitalaria ofrece tantas posibilidades de “pasar a mejor vida” que convivir fuera del hospital con el mal que lo aqueja.

El documento, elaborado por  organizaciones de personas afectadas, profesionales en terrenos, investigadores y académicos, además de la participación de doce organizaciones dedicadas a la defensa del derecho a la salud, se explaya en consideraciones que dan cuenta de las condiciones de un sector para el cual se encuentran cada vez menos adjetivos capaces de calificar y que permitan mostrar, en su justa magnitud, lo que vive un pueblo huérfano de servicios, de justicia y de esperanzas.

En la descripción de los infinitos riesgos a los cuales se exponen diariamente los venezolanos en materia de salud, destaca que existe una extrema vulnerabilidad en los pacientes por la precariedad de las condiciones de atención, debido al alto riesgo de morir en un hospital público.

Y es que la mayoría de los establecimientos médico-asistenciales exhibe un “serio deterioro de sus plantas físicas, no cuentan con suficiente personal y materiales de limpieza, una adecuada disposición de residuos ni suministro regular de agua”. Todo un  panorama que propicia males mayores.

Peor aún: “Estas condiciones inadecuadas de saneamiento favorecen infecciones intrahospitalarias y 50% de los hospitales con servicios complejos no cuentan con laboratorios de bacteriología”.

Prueba de ello son los hallazgos que presenta el reporte, según el cual en apenas un año, entre 2017 y 2018, se perdieron doce vidas infantiles y adolescentes que se dializaban en el Hospital Infantil J.M. de los Ríos, por causa de una infección bacteriana en los tanques de agua y filtros de las unidades.

La gravedad de la situación es de tal magnitud que tan sólo en esa institución se duplicó en un año el número de muertes infantiles, al pasar de 79 a 160, en cuyas actas de defunción deberían aparecer las causas que el documento especifica como shock séptico, neumonía y  desnutrición.

Otro registro revela que entre 2016 y 2018, fallecieron 147 niños por la bacteria Serratia marcescens en el Hospital Pediátrico Dr. Agustín Zubillaga del estado Lara. En tanto que entre diciembre de 2017 y febrero de 2018, se denunció la muerte de 112 recién nacidos en la Maternidad Santa Ana de Caracas por la bacteria Klebsiella pneumoniae.

Son sólo muestras que permitirían explicar cómo, de un año a otro, la mortalidad materna se incrementó en 66% y las infantiles se elevaron en 30%... con la certeza de que los decesos materno-infantiles siguen en ascenso en 2018, gracias a agravantes que incluyen la desnutrición y las epidemias que azotan al país.

Esos hallazgos serían testimonio fiel de las denuncias que hace un año formulara a medios digitales la infectóloga miembro de la red Defendamos la Epidemiología, Ana Carvajal, quien sostuvo entonces que las infecciones intrahospitalarias se habían incrementado en un 30% por causas imputables a la escasez de antibióticos y medidas sanitarias insuficientes en los centros de salud.

Apenas un mes después de estas declaraciones, el diario El Carabobeño publicaba que mientras la sepsis disminuye en todo el mundo, en Venezuela aparece entre las primeras causas de mortalidad. A propósito cita las cifras oficiales del Ministerio de Salud, donde dan cuenta de que el 64 por ciento de la mortalidad en niños menores de un año fue por sepsis, lo cual implicó un aumento de 30,12% respecto al año anterior.

Hoy día la situación no es mejor. Por el contrario, la condiciones del país parecen estar contribuyendo de todas las formas posibles a agravar la situación, si se consideran las denuncias formuladas este mismo año a través de la prensa regional y nacional, donde miembros de la directiva del Colegio de Médicos del Zulia, en la persona de Dora Colmenares, revelan que: “Las infecciones intrahospitalarias incrementaron considerablemente como consecuencia de los apagones … la mayoría de las plantas eléctricas en los hospitales del estado no funcionan, por lo que se pierde la climatización durante las fallas eléctricas… donde no hay buena climatización las infecciones incrementan. Más de 50% son por insalubridad”.

Problemática semejante también explicaría por qué, además de los múltiples e inacabables males que aquejan a la población nacional, llegar a un hospital público es tan inseguro como enfrentar las consecuencias de una enfermedad.

Es una triste, dolorosa y deshonrosa realidad, expresada en cifras que dan cuenta del más infame desdén que gobierno alguno haya exhibido hacia un pueblo indefenso, desamparado y, sobre todo, huérfano de derechos.

 

@YajaHernandez|Periodista|Profesora universitaria

¡SUSCRÍBETE! En tiempos de gran incertidumbre la información clave es esencial…

Tags: , , , ,

advert
iwc replica watches rolex replica watches