25 de abril de 2018

LENÍN VALERO|Vienen horas muy difíciles

Entre los días 9 y 14 de abril, un estudio científico de opinión pública, concluyó que el 80% de los venezolanos aseguraban que la Asamblea Nacional no aprobaría la decisión tomada por el TSJ legítimo, para autorizar la destitución y enjuiciamiento del Presidente de la República, Nicolás Maduro, pero el 17 de abril, tres días después, la Asamblea Nacional aprobó la moción con una aplastante mayoría de 105 votos contra dos. Hoy, cuando a pesar de todo, se desarrolla oficialmente la campaña electoral para la presidencia de la república y consejos legislativos, el ambiente es frío y confuso, y el mismo estudio científico apunta que el 67.5 % de los electores no estarían de acuerdo de ir a votar y el 71.5% no aceptaría los resultados, pero igualmente señala que si la oposición logra una alianza y participa unida, no habrá trampa que valga para contener la derrota que sufriría el gobierno.

Ante esta inmensa y espeluznante realidad, debemos asumir nuestra responsabilidad frente al país, conscientes como estamos, de que vienen horas muy difíciles. Creemos en el voto, pero no queremos votar. Sería una irresponsabilidad nuestra, de los partidos políticos, de la dirigencia política y de la sociedad en general, cruzarnos de brazos a esperar que nos caiga encima el techo y las paredes de la casa. La oposición venezolana, para bien o para mal, está concentrada en dos organizaciones: La MUD y el Frente Amplio por Venezuela. Son dos plataformas políticas, donde están representados, en uno, las organizaciones políticas propiamente dichas, y en el otro, todos los sectores de la sociedad civil. Sobre sus hombros está en parte el destino de la patria, la muerte o la vida. No pueden guardar silencio, porque negarían su propia existencia y la de quienes los integran. Es necesario que el país conozca cuál es la acción política definitiva. Según la opinión pública, no vamos a votar por falta de garantías, pero aún no conocemos la decisión definitiva que habrá de tomar el liderazgo colectivo, agrupado en la MUD y el Frente Amplio por Venezuela.

En el transcurso de las próximas horas (porque no hay más tiempo) se producirán reuniones de alto nivel, para considerar lo que más le conviene el país y lo que podría decidirse a última hora. La oposición venezolana, asumiendo su responsabilidad, se debe dirigir a la nación con una sola voz, dejar a un lado la arrogancia, la prepotencia y la mezquindad, asumir con valentía lo que estratégica y civilizadamente le conviene más a la salud del venezolano; no haciéndose eco de los intereses de grupos o de personas en particular, sino dar a conocer la pauta definitiva de la acción salvadora de la patria. El país debe ser informado oficialmente si vamos a ir a votar o no, si hay un acuerdo o no para una nueva fecha de elecciones. O si es conveniente que Henry Falcón continúe como candidato o no, si se le va a apoyar o no, ¡Tenemos que decidir! ¡Sin miedo, sin temor!

Podemos decidir porque tenemos con qué. La oposición es la primera fuerza política del país, somos un río crecido que nadie lo ataja, pero hay que proteger su cauce entre todos, para ver su grandeza. Podrán decir que no tenemos liderazgo para encauzar el río y no les faltará razón, pero la Unidad, la Alianza, si la logramos en las próximas horas, será más grande que el más grande de los líderes. A Marcos Pérez Jiménez no lo tumbó un líder, lo tumbó un pueblo, los líderes llegaron después. En estas horas tan difíciles que vienen, debemos tomar una decisión: o somos o no somos, tenemos o no tenemos. Lo otro, es que el comunismo acabe con todos nosotros y con las riquezas naturales que Dios le dio a nuestro país. Si eso es lo que esperamos, ¡Adiós luz que te apagaste!

El liderazgo colectivo nacional no debe temer la decisión a tomar. Así como la Asamblea Nacional tuvo el coraje, la valentía y la hidalguía de cumplir con su deber el 17 de abril pasado, nuestro liderazgo colectivo debe dar la orden del camino a seguir en las horas por venir. Tengo la convicción de que el mundo se va a sorprender y nos hará la venia de respeto por nuestra condición de pueblo democrático, así como se sorprendió Venezuela al ver a sus diputados en la Asamblea Nacional votando por lo que el Tribunal Supremo de Justicia legítimo había solicitado. La MUD y el Frente Amplio por Venezuela deben convertirse en la voz del pueblo. Si contamos los minutos, todavía hay tiempo para decidir.

 

Periodista|Leninvalero1@hotmail.com

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