2 de marzo de 2019

ENDER ARENAS|Lo que somos

Ahora  (es jueves a esos de las 9 de la mañana) estoy en el semáforo que está en la esquina de ENES de la avenida Paul Moreno. El semáforo, creo que es el único que funciona en Maracaibo, ha encendido la luz roja pero la gente hace caso omiso y sigue pasando como si en lugar de la luz roja estuviera encendida la luz verde. Confieso que yo manejo mal y me quedó esperando la oportunidad de pasar. Esto (Es decir de cruzar la calle, luego de cinco minutos infernales, donde todas las cornetas de los carros de atrás me reventaban los oídos) ocurrió cuando hice una maniobra audaz qua sin embargo la gente consideró, con toda razón, una maniobra propia de uno de los peores choferes de la ciudad.

Sigo mi camino por la avenida y reflexiono que eso que pasa con los semáforos en una ciudad llena de calamidades como Maracaibo, vale para casi todos los servicios públicos (Pienso en el aseo, el agua, la electricidad, la seguridad, la telefonía, el internet, la televisión por cable, etc). Pero hay algo peor, mi cabeza de sociólogo y conductor de un programa de radios se agita,  que rebasa esto de los servicios públicos y que tiene que ver con el país entero, se trata del funcionamiento del entramado institucional que revela que las instituciones hace bastante tiempo dejaron de estar al servicio del país.

Se ha producido un verdadero deslave institucional y todo devino en una minoría que se hizo con el poder y que se caracteriza por tener comportamiento demencial, Aquí me digo, que es raro porque si algo ha tenido este gobierno son siquiatra.

Reflexiono sobre esta minoría y llego a la conclusión, que es sin lugar a dudas una minoría sustantiva,  por más que la rebajemos, precisamente a eso: a una minoría. Pero que siempre ha terminado por hacer las cosas que le viene en gana… por ahora. Pero, bueno, me digo, su consistencia en el poder se debe a que tiene el apoyo de la fuerza militar y de los enclaves autoritarios enquistado en la sociedad civil, creación original de Chávez y cuya actuación se hace visible por el reguero de muertos que deja cada vez que la crisis política asume un carácter espectacular.

Llego  a donde venden verduras, unos señores que dicen y son, por el hablar,  gochos. Incluso ya la gente, los conoce como “los gochos de las verduras”, tienen fama de vender barato, pero rápidamente me doy cuenta que no es verdad, pero tampoco parece su culpa y es que  el país se nos volvió drama inflacionario (10.000.000% de inflación) y mucha gente se devuelve de la balanza cuando escucha el precio de sus verduras: “Bea”, señor, dice el encargado de pesar las verduras, que obviamente es de Timotes, lo deduzco por el “Bea”, en la bolsa hay  tres jojotos, 2 kilos de papas  1 Kg de tomates, media auyama, una lechuga romana, un repollo y cinco plátanos verdes del tamaño de un cambur, “son 35 mil bolívares” el señor de la cuestión  mira y dice: “coño, justo lo que la Universidad me deposito ayer”. Acto seguido dejo las bolsas abandonadas en la balanza y salgo como alma que lleva el diablo.

Ya de nuevo en la avenida pensando en los gritos de los personeros del gobierno diciendo, a todo pulmón, que estamos viviendo en un país que es de lo más feliz y me digo, para mis adentro, que eso del llamado socialismo del siglo XXI es mas compatible con el cinismo que con la justicia.

Eso del cinismo no es ninguna rabia oposicionista. Por allí, veo en un video,  a un muchacho chavista de pelo largo, odioso hasta la última hebra de su grasiento pelo, bailando y gozándose el hecho de que la ayuda humanitaria no pudo entrar al país, sin mostrarse medianamente preocupado porque cada vez más se muere la gente por falta de medicinas y cada vez son más frecuentes escenas urbanas de gente comiendo de la basura.

No puedo quitarme la terrible costumbre de ver videos en el celular mientras manejo, ahora veo, en el video de un noticiero, a uno de los intelectuales del régimen que dice que hay que eliminar los restaurantes porque ellos son los causantes de la pobreza y la desigualdad. Este carajo, necesita un siquiatra me digo, mientras enfilo por la circunvalación 2.

 El video de una ministra entrada en carne y gritona no tiene desperdicio. Está rodeada de presos comunes  a los cuales ha armado hasta los dientes con el grito de defender la patria ofreciendo tiros al mayor y detal a todo aquel que piense o actúe diferente a los designios del régimen. El video de la inefable vicepresidente es chistosísimo, allí dice que se va a poner más  fea (¡mas!) si la gente no se disciplina y baila al son del régimen.

El que me saca la piedra es el de Nicolás Maduro que baila como un verdadero simio (con el perdón de nuestros ancestros más próximos) al lado de su señora esposa una cosa que pude ser cualquier cosa. Mientras tanto lejos, muy lejos,  en la frontera 25 indígenas caen bajo las balas de sus policías y guardias nacionales.

Para terminar esta nota, les quiero hacer una recomendación: cuando manejen no vean videos en el celular y tampoco hablen por el mismo. Porque les cuento que cuando entro a la avenida 10, justo en el cruce con Universidad, el semáforo malo, como todos, un Spark, un carro chiquito, viene por esa avenida y yo viendo el videíto de “halaMadrid” en el que llama “mojón con patas” a Winston Vallenilla y ¡Pum! Le llego en la puerta y tuve que pagarle con lo que no gasté en las verduras el carajazo de la puerta. El latonero espera por el pago de la diferencia, pero tiene que esperar la primera quincena de marzo y tal vez, por lo que cobro hasta el bono vacacional de agosto.

 

@RojasyArenas

 

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