28 de Octubre de 2017

ENDER ARENAS|Estábamos mejor cuando todo era peor

Entonces todo eran malos y buenos chistes, el objeto de los malos y de los buenos eran, especialmente, AD y algunos de sus dirigentes: Carlos Andrés Pérez y su famoso autosuicidio, Lusinchi y sus devaneos amatorios con Blanca Ibáñez, Canache Mata y su estilo provinciano, Piñerua Ordaz y sus lecturas de Marcial Lafuente Estefanía. También hubo chistes de Luis Herrera Campins y sus Torontos, en fin el país se reía de sus dirigentes y también de sí mismo. Entonces, también decíamos, que el país era una porquería, un burdel de corrupción.

El más grande de nuestros taumaturgo José Ignacio Cabrujas califico al país de ser apenas un disimulo, un campamento, una especie de hotel, donde los huéspedes se llevaban las toallas y el papel toillet y el Estado era un truco legal.

Sin embargo en aquel país habitado, según, una celebrada telenovela, por ingenuos indiferentes, empresarios parásitos, una clase media anodina y algo putona, unos cuantos millones de jodedores y mamadores de gallo que se carcajeaban cuando en los desfiles militares salían unos soldados que parecían extra de “La guerra y la paz” y sobre todo por gobernantes bandidos y corruptos, se había logrado casi un milagro que de tanto acumular jodiendas pasaban desapercibidas: primero, la gente percibía que habían las cosas mínimas que hacían de la vida más o menos llevadera, por ejemplo, uno iba a una farmacia y seguro que encontrábamos aspirinas, Bral, en los supermercados se podía encontrar leche, azúcar, arroz, carne, plátanos, incluso potecitos de petit pois, por la módica suma de 1.50 bs, etc.

Aun cuando ya se hablaba de crisis de la salud, los hospitales funcionaban, algunos eran modelos en Latinoamérica en avances médicos científicos y enfermedades que habían sido el azote de la población habían sido erradicadas. La educación se había hecho pública y gratuita y aun cuando ya se hablaba de la crisis de la educación, no obstante, se formaban en nuestras universidades un capital humano eficiente que aspiraba y lo lograba ascender en la escala social.

¿Era un campamento? Tal vez. Estábamos peor que cuando había nacido la democracia, tal vez ¿Qué solo vivíamos del petróleo?, seguro que sí. Pero había la certeza de que teníamos un país donde se convivía, no teníamos enemigos, habían adversarios con los que se compartía un juego de dominó y pasábamos al vecino un plato de comida cuando percibíamos que él estaba más jodido que nosotros.

Pero, entonces llegaron ellos y nos dijeron que este país había que cambiarlo porque cada vez estábamos peor, que era un desastre, que era necesario freír la cabeza de quienes nos había gobernado en aceite hirviendo porque habían convertido un país rico en uno miserable y corrupto.

Han pasado veinte años desde que la nueva elite que llegó para convertir el país en un modelo mundial de desarrollo humano nos ha convertido en estos estropicios que hoy tenemos. Nadie sabe como llegamos a ello, tenemos el peor gobierno que el país ha tenido en toda su historia y tenemos la peor oposición que también hemos tenido. Y, hoy, tenemos la certeza que vivíamos mejor cuando todo era peor.

 

@RojasyArenas

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