13 de Julio de 2015

¡EDITORIAL! Venezuela ¿al borde del colapso?

  • Hay una peligrosa mezcla de odio, falta de esperanza y hasta resignación.
  • La crisis golpea con más fuerza a los sectores populares.
  • El talento humano se marcha del país.

Es muy probable que la pregunta que está inserta en el titular de este editorial sea un poco exagerada, pero lamentablemente muchos venezolanos se hacen la misma interrogante todos los días ante la desesperante situación que se vive en Venezuela. Ya lo hemos dicho en varias ocasiones en Verdades y Rumores: hay una peligrosa mezcla de odio, falta de esperanza y hasta resignación.

La situación que viven los venezolanos es cada vez más calamitosa. La crisis golpea muy duro, tan duro que no sólo arrasa con los menguados ingresos de los venezolanos, sino que lleva a pensar a muchos que la única salida al gran problema es irse del país o dedicarse a actividades al margen de la ley. Se nos está yendo o deformando el talento humano que con tanto esfuerzo e inversión el país formó.

La falta de fe en el país no sólo emerge de quienes no comparten el modelo del Gobierno, sino que también son muchos los que antes creyeron en la revolución bolivariana, demasiados para el cogollo rojo, quienes ahora consideran que el proyecto revolucionario fracasó y está arrasando con lo que queda en pie en el país. De hecho, muchos de ellos hacen planes reales y concretos para emigrar y la frase más común es: quiero un mejor futuro para mis hijos.

La desesperanza recorre las calles de Venezuela, es la conversación en un transporte público o en un café. A diario se debate sobre el problema en las universidades y se comenta en los círculos familiares. Pocos creen que esta crisis será superada a mediano plazo, porque hasta el más atrevido y optimista desecha el “corto plazo” como el tiempo en el cual veremos algo de luz al final del túnel.

Y todo indica que el Gobierno no está preocupado, ni ocupado en el tema. Sólo les ocupa y preocupa mantenerse en el poder. Se entiende que el “costo de salida” para ellos es muy alto y para algunos es extremadamente alto, pero eso no es justificación para que intenten mantenerse en el poder a costa de lo que sea, sin que les importe de pronto gobernar sobre las cenizas del país.

Pudiera creerse que la falta de fe y esperanza sólo se vive en la clase media, pero eso es totalmente falso. Quienes por distintas razones recorren las calles de las comunidades más pobres, perciben quizás mayor desesperanza en quienes menos tienen. Se quejan, por ejemplo, que cuando van a comprar cualquier repuesto para su carro viejo, mínimo gastan 10 mil bolívares. Vociferan que un kilo de arroz regulado les cuesta más de 150 bolívares.

En las comunidades más pobres la escasez de alimentos y la especulación producto del bachaqueo interno, es muy marcada. La mayoría de quienes viven en un barrio no son bachaqueros. Muchos rechazan esa práctica que nació, creció y va en camino de consolidarse como resultado de las distorsiones creadas por un modelo que más que económico es político.

La crisis golpea con mayor fuerza a los que menos ganan. Por eso en Venezuela el odio y la desmotivación no son exclusivas de las clases media y alta. Ya es un mal general. El odio sube cerro y cruza cañadas, quizás con más rapidez que cuando entra a una urbanización. La pobreza no sube cerros ni cruza cañadas, porque siempre ha estado allí. La situación en los sectores populares es muy volátil y el Gobierno lo sabe.

Hay expertos que consideran que los venezolanos están en un franco proceso de resiliencia, conformismo y resignación. Pero hay evidencias que indican que eso no es totalmente cierto. Cuando usted esté metido en una larga cola para comprar alimentos u otros productos regulados, escuche las conversaciones, analice lo que se dice, vea los rostros de la gente, estudie sus gestos y se dará cuenta que la crisis social sólo está contenida y que en cualquier momento emergerá con demasiada fuerza.

En Venezuela no hay gobernabilidad. Ni siquiera hay la sensatez necesaria para asumir las fallas y aplicar los correctivos. El país se deteriora a un ritmo impresionante. Nuestra crisis es llamativa para muchos países que no entienden lo que están viviendo los ciudadanos.

Es tan grave el deterioro social que otra de las preguntas más frecuentes es ¿hay salida a esto? Y si la hay. Pero esa salida amerita la participación de todos los venezolanos y no sólo de los partidos políticos. No caerá del cielo. Si somos realistas implica hasta la participación del actual Gobierno o de algunas de sus figuras más representativas y racionales. Venezuela está al borde del colapso.

Colapso no sólo es un estallido social.

Colapso es pérdida de fe.

Colapso es la falta de credibilidad en las instituciones.

Colapso es pensar que el camino es el delito.

Colapso es la falta de sensatez a todo nivel.

Colapso es pensar que ya perdimos a Venezuela.

@VerdadesRumores

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