22 de Enero de 2015

¡EDITORIAL! Estaba feo y se puso aún más feo

El país estaba paralizado. Ahora está congelado en el tiempo y por la angustia.

Sólo hay interés en mantenerse en el poder, sin importar las consecuencias

Maduro no da para más. El gobierno no da para más. No tienen como resolver la crisis. Carecen de ideas y el carisma para convencer al pueblo de los sacrificios que implica arreglar el enorme despelote que es Venezuela en este momento. Lo más grave es que ni siquiera piensan en las medidas que realmente deben tomar para enderezar los entuertos. Tienen miedo, pero no de la crisis, sino de perder el poder.

Un despelote que ellos crearon en el marco de su histérico afán de imponer un modelo que fracasó en todo aquel país donde lo utilizaron. Mataron el aparato productivo, quebraron la economía, expropiaron la confianza en Venezuela y generaron toda una serie de graves distorsiones que han acentuado y acelerado la anomia social que recorre el país.

El mensaje del presidente Nicolás Maduro Moros ante la Asamblea Nacional fue más de lo mismo: la eterna y obcecada negación de lo obvio, de la crisis y de la responsabilidad que tiene el gobierno en el desastre.

¿Dijo algo interesante y puntual?

Bueeeno si: una devaluación que nadie sabe con exactitud a cuánto asciende y que ni ellos entienden, un posible aumento de la gasolina, un incremento salarial de Bs 25 diarios que ya se tragó la inflación y una frase lapidaria que indica la claridad que tienen para enfrentar la crisis…“Dios proveerá” (sic).

No hemos avanzado. El gobierno sigue entrampado en sus mentiras, ineficacia y corrupción. Continúan con la misma cantaleta de la guerra económica y que todo es culpa de empresarios, opositores y por supuesto de los Estados Unidos. La misma perorata. Siguen como el borracho que niega ser alcohólico, aunque tenga la botella de licor abrazada.

Mientras el cogollo del PSUV busca formas de sostenerse en el poder, el país se deteriora aceleradamente. Cada día hay más escasez. Cada día las colas son más largas y peligrosas. Cada día hay menos esperanza. Cada día hay menos paciencia y mucho más malestar colectivo.

Venezuela es lamentablemente una bomba de tiempo. Y es una bomba de tiempo difícil de desactivar porque no hay suficiente credibilidad en los actores e instituciones que pudieran parar la cuenta regresiva y evitar la explosión. Esto es un despelote completo.

Ya la cosa estaba fea y se pondrá más fea, por cuanto aún no se sienten los más drásticos síntomas de la crisis. Analistas económicos anuncian que a partir de abril es cuando las finanzas públicas sentirán en toda su expresión la caída de los precios petroleros. A partir de ese mes comenzaremos a ver de verdad el fondo del barranco, porque tenemos tiempo balanceándonos en el borde.

El déficit en los ingresos del gobierno para este año ya roza los $40 mil millones. Y lo peor es que  gobierno carece de credibilidad y ascendencia para acudir a los mercados internacionales a pedir prestado para capear el temporal. Los chinos no quieren comprometerse más en Venezuela. Los rusos entraron en recesión. Qatar negó cualquier posibilidad de “oxigenar” las destartaladas finanzas venezolanas.

La tormenta perfecta se sigue formando. Esperemos un cambio de rumbo. Mientras tanto, preparémonos para lo que viene.

 

@VerdadesRumores

 

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