17 de Abril de 2018

DÁMASO JIMÉNEZ|Siria-Venezuela

Los ataques a Siria llevados a cabo esta semana por la coalición occidental integrada por EEUU, Francia, y Reino Unido bajo el rechazo del eje enmarcado por Rusia e Irán, recrudecen el tema bélico y expone nuevamente al planeta a la incertidumbre de una tercera guerra mundial, ante la soberbia de los gobernantes y la ciega apatía de la humanidad.

Rusia y EEUU se juegan su supremacía geopolítica en el tablero de los cambios del nuevo orden que experimenta el Medio Oriente y Latinoamérica. Siria y Venezuela son lamentablemente focos de pesados conflictos y moneda de cambio en estos difíciles momentos. Rusia e Irán tienen intereses muy importantes en ambos mundos. EEUU, ahora acompañado de Francia y Gran Bretaña, también.

El ataque en Siria fue limitado a objetivos relacionados con material químico bélico. Se desconocen las víctimas del ataque a nivel de las redes que todo lo filtra, lo desmiente, lo confirma.

En las imágenes de las agencias noticiosas no se ve un pueblo en la calle exigiendo sus derechos, sino huyendo despavorido de la maldad causada no solo por los violentos grupos armados mercenarios, sino por un dictador capaz de verter ante la población civil desarmada un prohibitivo arsenal químico para impedir su salida del poder. La información de que no hubo víctimas civiles tampoco ha sido desmentida por el gobierno sirio, a diferencia de las imágenes de las víctimas por envenenamiento de armas químicas.

A esto hay que sumar la intervención de las superpotencias que han terminado administrando las dosis de caos y anarquía generada por estos gobiernos forajidos, que al final terminan perdiendo toda maniobrabilidad para gobernar, condenando a los países a la pérdida de la dignidad, la autonomía, la soberanía y la democracia.

La representante de Trump en la ONU, Nikki Haley, dijo que los ataques militares fueron legítimos y adecuados. “Se evitaron cuidadosamente víctimas civiles. Esta no fue una venganza o represalia y ninguna demostración de fuerza. El tiempo para conversar con Siria se terminó la noche anterior. Las armas químicas son para todos nosotros una amenaza”. Fin del comunicado.

El juego de Putin

Luego de desestabilizar la opinión pública norteamericana con el tema del supuesto espionaje y la manipulación del voto vía Facebook y otras redes sociales y de ser considerado la única figura fuerte capaz de enfrentar al imperio norteamericano, Putin ha quedado convertido en la contraparte con la que se debe discutir para apagar todos los fuegos posibles en ambos hemisferios.

Rusia tiene importantes bases militares en Siria y Crimea y maneja la minería y el crudo extraído del subsuelo venezolano que es operado por la petrolera rusa Rosnef, aprovechando que  Pdvsa fue convertida en chatarra. Las FANB compran exclusivamente su armamento en Rusia, que le ha vendido los cazas SU-30 y los helicópteros Mi-17.

A través de su embajador en la ONU, Vasil Nebenzia, Putin condenó enérgicamente la “agresión contra un Estado soberano”, sin reparar que bajo su responsabilidad el dictador sirio Al Assad repitió como en el 2013 los ataques con armas químicas contra poblaciones civiles desarmadas.

Obviamente a Putin no le interesa el sufrimiento de los civiles ni las muertes o violaciones de los derechos humanos de la población, ni el colapso humanitario de personas despojadas de toda integridad, como tampoco se pronunció por las víctimas de la violencia de Maduro durante los 4 meses de conflictos en Venezuela en 2017. La ironía es que Putin condena de forma enérgica la agresión hacia un estado soberano que destruye impunemente a su propia población.

La alianza EEUU, Francia y Reino Unido dejan un doble mensaje en estos ataques contra la fábrica de armas químicas de El Assad. Primero: no puedes creerte con derechos a destruir y matar ciudadanos, violar todo orden, arrasar con todo un país desde una dictadura férrea e implacable, y luego invocar a Dios, la paz de los pueblos y la soberanía en tus deplorables, cínicos y cobardes actos. El papel de víctima les queda mal a los dictadores una vez que se ven acorralados.

Segundo: Moscú y Teherán juegan cuadro cerrado en dos zonas de alto conflicto en ambos hemisferios: Siria y Venezuela. Estados Unidos no actuó solo contra este eje como los expertos esperaban. La Alianza político-militar que contó con la participación de Francia y Gran Bretaña, funcionó como una salida inteligente de fuerza contra el eje no democrático del mundo.

Muy por el contrario de quienes pensaron que la Cumbre perdería impacto o fracasaría luego del incidente de las bombas químicas y los ataques posteriores, la “Alianza democrática de Lima” ha dejado entrever que los países de este lado del mundo están preocupados pero firmes ante la posibilidad de ver convertida a Venezuela en la Siria de América Latina, con cada vez más venezolanos huyendo en estampida, sin alimentos, ni medicinas, en una zona en acelerada devastación política, social, económica y humanitaria. Las armas químicas y el hambre son dos formas de genocidio.

La advertencia obliga a colocar las barbas en remojo a quienes han sembrado el caos en Venezuela, ya que los países del entorno no están dispuestos a cruzarse de brazos ante el conflicto venezolano, por lo que vendrán nuevas sanciones y acciones en el orden político, social, humanitario y militar contra cualquier instancia que pretenda instaurar una dictadura desde una convocatoria electoral ilegítima.

Fue lo que quedó reflejado en el documento histórico elaborado en la reciente Cumbre de Las Américas, instando al gobierno de Maduro a llevar a cabo unos comicios libres, incluyentes y con garantías democráticas, antes que los escenarios muten a episodios insalvables.

El asunto es que mientras se victimizan y denuncian injerencia internacional a través de sus medios hegemónicos, Venezuela es gobernada por Rusia, Cuba, Irán, Siria y China, en un compendio de negocios al que no están dispuestos a renunciar.

Los venezolanos han sido despojados de su territorio del que son obligados a huir, del Estado que ahora los persigue como enemigos y  del bolívar que fue destruido para implosionar la economía de toda una nación.

Los consejos de Al Assad

Lo dijo el propio presidente de Siria, Bashar Al Assad, en declaraciones a la cadena Telesur en abril pasado: “Si el plan es uno y el ejecutor es uno, entonces es normal que los escenarios no sólo se parezcan sino que sean idénticos”.

El dictador sirio advirtió entonces que el mayor enemigo para la resolución de un conflicto como el venezolano es la injerencia internacional de EEUU, así como todo aliado que en el caso de América Latina es ahora el Grupo de Lima.

El conflicto de Siria comenzó como el de Venezuela, con marchas pacíficas de los ciudadanos exigiendo democracia en plena primavera árabe. Todo se complicó pasando de marchas pacíficas de oposición, al gobierno, a grupos terroristas como Al Qaeda y el Estado Islámico ocupando territorios y desatando un odio y una furia que desde entonces ha cobrado la vida de millones.

En Venezuela el corazón late ansioso en la garganta.

 

@damasojimenez

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