8 de Febrero de 2018

ASNALDO SOTO|15 años del control de cambios: “el gran fraude venezolano”

“Probablemente sólo existan 5 monedas en el mundo en el año 2030, el bolívar no será una de ellas”.  Robert Mundell, Premio Nobel de Economía, 2001. 

Todo indica cada vez más, que dicha máxima está haciéndose realidad en Venezuela. Tras 15 años desde cuándo se instauró el control de cambios, la inflación acumulada este año (2018), podría ser de 13.000%; una cifra muy conservadora que puede variar, dependiendo de los promedios de inflación intermensual.

En un principio, la implantación de la medida lució justificada ante los sucesos políticos acaecidos con el Paro Petrolero del 2002-2003. Y no obstante, que el contexto político y las razones económicas que condicionaron dicha aplicación la justificaron en aquel momento; hoy, resulta evidente que el mantenimiento del control de cambios ha generado altos niveles de inflación, escasez, fuga de capitales y caída estrepitosa de las reservas internacionales.

El fracaso ha sido, en parte, porque el control de cambios no fue una medida económica sino política. No sé puede mantener una medida de esa naturaleza por 15 años, con una economía estrangulada. La hiperinflación ya declarada en Venezuela, a finales del año pasado, no es sólo terrible para empobrecer a la gente sino que, además, es un enorme caldo de cultivo para la corrupción. Para nadie es un secreto, que la devaluación acelerada del bolívar en los últimos 19 años, aunado al corrupto sistema del control de cambios han tenido un impacto en el nivel de vida de los venezolanos.

Venezuela comenzó en el año 1998, con un ingreso por habitante similar al del año 1956, medido en dólares constantes del 2015. Ya para el 2016, la situación es todavía mucho más trágica, pues el país está inmerso en una aparente “montaña rusa” sin salida visible. Los ingresos reales de la población no sólo se han estancado, sino que han retrocedido a los niveles de la década de 1950. Cómo es posible que un venezolano en el 2018, gane un monto equivalente que otro en 1956? ¡Más de medio siglo de desarrollo perdido!. Cómo una nación con las mejores perspectivas del hemisferio occidental ha podido caer tan bajo?

Las políticas se miden por sus resultados, los mismos demuestran que el control de cambios en Venezuela, ha sido un rotundo fracaso al no poder lograr los objetivos que se trazaron como por ejemplo: acabar con la inflación, frenar la fuga de capitales y proteger las reservas internacionales. Ninguna de estas metas se cumplieron, al contrario, se amplificaron, hasta el punto de que la inflación acumulada del 2017, alcanzó una cifra récord del 2.616% y se espera que para el 2018, llegue a niveles del 13.000%, según estimaciones del FMI.

Otro ejemplo del fracaso del control de cambios, es el surgimiento de la hiperinflación en Venezuela, a partir de Noviembre de 2017, cuando el comportamiento del alza de los precios alcanzó el 50% y se ha mantenido de manera sostenida en los sucesivos meses del año pasado y principios del presente.

Desde hace 15 años, los venezolanos venimos padeciendo de una enfermedad cambiaria que no terminamos de curar, por la exigencia de una multiplicidad de tasas de cambios que lejos de corregir los desequilibrios de la economía, los agrava. Es sabido que el diferencial entre el tipo de cambio oficial y el paralelo -una gran brecha- ha sido el gran negocio para el régimen. Se han enriquecido teniendo acceso a los dólares preferenciales y luego los venden en el mercado paralelo.

Ahora, el gobierno realiza un nuevo ensayo con el Tipo de Cambio Complementario (DICOM) el cual será un fracaso porque, coincidiendo con expertos, el régimen cambiario carece de ” confianza” de “certidumbre”, y de política para ayudar a levantar los indicadores económicos que asoman una inflación al 100% desde principios del 2018. El nuevo “DICOM” no dará resultados por dar responsabilidades al sector privado de una actividad que, desde 2003, es controlada por el gobierno. El ingreso en divisas por venta petrolera está limitado a precios  por debajo de lo estimado, con una producción en retroceso.

En este sentido, la realidad muestra una caída de entre 200 a 400 mil barriles diarios, estimándose llegará a 600 mil barriles diarios a finales del presente año. Por consiguiente, no habrán divisas; y sin ellas, tampoco insumos para la producción, ni alimentos. Habrá, eso sí, profundización de la escasez de servicios y bienes.

La “ausencia de divisas” en poder del Estado, reduce aun más las posibilidades del éxito del DICOM, por desestimular la captación de divisas privadas. Resultante?. La más lógica, y esperada. Los empresarios dejarán de colocar dólares en un mercado donde el tipo de cambio está abiertamente manipulado hacia la baja, y el gobierno sin suficientes divisas propias para responder y satisfacer la demanda.

En conclusión. La economía venezolana, es una economía primitiva. A 15 años del control de cambios, está medida la podemos considerar  como “el gran fraude venezolano”. Cómo un Estado tan rico pudo empobrecer tanto a una nación compuesta por más de 30 millones de venezolanos?. El bolívar perdió su valor totalmente (pulverizado), perdió su poder de compra. Y con el anuncio del “Petro” -cuya preventa será el 20 de Febrero-,  el gobierno lo terminó de liquidar. Sería, la tercera muerte del bolívar, metafóricamente hablando.

Economista|asnaldosoto@gmail.com|www.economiasinsecretos.com

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